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SALUDO DE MARÍA ADAMUZ PARA REDTEATRAL


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UNA ESTRELLA LLAMADA MARÍA ADAMUZ




Junio 2008 - Entrevistamos a María Adamuz, actriz de musicales como “We will rock you”, “El rey de bodas”, o “Grease”


Escondida tras unas gafas negras y con el pelo recogido en una cola de caballo, nos encontramos a María Adamuz, una de las más frescas, graciosas y divertidas personas que hemos entrevistado en Redteatral. Con su simpático acento malagueño, que no quiere perder nunca porque “forma parte de mi identidad”, nos aseguró; y su singular belleza, nos deleitó una de las actrices que más musicales ha hecho en menos tiempo. “Prácticamente, a espectáculo por año”, a sus 26 años, María Adamuz tiene, ante sí, una prometedora carrera, que viene sellada por su apoteósico pasado, lleno de musicales de éxito, grandes acontecimientos, y algún que otro premio. Aunque ahora mismo se encuentra en uno de los momentos más distendidos y relajados de su profesión, tras el final de “El rey de bodas” el pasado 9 de marzo, nuestra amiga se encuentra a la espera de nuevos y buenos proyectos: “no voy a coger cualquier cosa”, nos dijo. Proyectos que seguro, no se harán esperar, si es que no han aparecido ya. Os invitamos a que corráis el telón y os acomodéis, porque da paso una de las entrevistas más jugosas de las que hayáis podido disfrutar. Espero que lo hagáis, al menos, la mitad de lo que lo hicimos nosotros, entre risas, conversaciones cruzadas y comentarios de todo tipo, el resultado fue el siguiente:

RT: Muy buenas tardes María, ¡qué ganas teníamos de verte!

MARÍA: Yo también. Es todo un placer poder charlar con vosotros.

RT: Haciendo un poco de balance acerca de tu carrera, vemos que has tocado todos los palos: cante, actuación, baile… hoy vamos a centrarnos en los musicales, ya que nuestra página busca todo lo relacionado con ellos, por cierto: ¿la conoces? ¿Qué opinas de ella?

MARÍA: Sí la conozco. Pero desde este año…

RT: Sí, porque nacimos en diciembre.

MARÍA: Ah, claro. Y, luego, por la entrevista a María Ángeles y Naím, que nos lo contaron a todos los del musical (risas).

RT: ¿Qué fue lo que te hizo decantarte por los musicales? ¿O fue algo fortuito?

MARÍA: Yo creo, que desde pequeña tengo la cosilla ésta. Sobre todo, y siempre lo digo, viendo las películas de Marisol (risas). Yo, sobre todo, era de cine. Mi padre me ponía las películas de musicales: “Grease”, “Jesucristo Superstar”, “Fiebre de sábado noche”… porque, mi padre, siempre quiso ser actor pero, siempre dice que nunca tuvo las agallas que yo he tenido. Él me ponía bandas sonoras de películas en casa, y, de pequeña, yo cantaba esas canciones, y hacia mis teatrillos con mi padre, pero de disfrazarme y de todo (comenta ilusionada). Entonces, lo típico, yo nunca pensé que esto pudiera ser una carrera, hasta que no tuve (pensando)… 20 años. Me vino súper tarde, la inspiración.
Porque, antes estuve en una coral, en Marbella, 3 años. Allí, hice mis pinitos en teatro, cantando en bodas y tal, pero no era nada como para decir: -Me quiero dedicar a esto-. Pero un día, a los 20 años, un amigo me dijo que me tenía que dedicar a esto.

RT: ¿Por que?

MARÍA: Porque me llamaba: la mujer orquesta (risas)… no digo más. Es que, en las fiestas, yo siempre montaba mis saraos. Y, mi amigo, me dijo que había escuelas, donde estudiabas: canto, interpretación y baile, que yo ni puñ… idea (risas). Y me informe, vi que existían escuelas así en Madrid y Barcelona, y dije: -Bueno, me voy a Madrid a estudiar-. Y me metí en Memory. Pero donde descubrí esto, fue en Londres, que estuve un año viviendo allí.
Así que me vine con 20 años, y a los 22 empecé en “We will rock you”, por lo que fue llegar y besar el santo.

RT: Y creo que sigues estudiando, por lo que nos has contado, ¿verdad?

MARÍA: Sigo estudiando. Estudio interpretación con cámara. Estudio cine, y son escenas en que hay: un cámara, otro con la pértiga, otro guiándote… porque me quiero abrir, así, a un terreno de televisión, cine… y no cerrarme.
Pero, la interpretación en teatro, no tiene nada que ver con la interpretación en cine, nada que ver. Te pones delante de una cámara, y cambia.

RT: Y de las dos variantes, ¿qué te es más fácil?

MARÍA: Ahora mismo, el teatro, llevo mucho en el teatro. Para mí es más cómodo subirme al escenario. Además, me quiero apuntar a clases de baile, para cuando venga “Chicago”, levantar la pata hasta aquí (señalándose la frente entre risas).

RT: Y, en tu extensa carrera, ¿recuerdas alguna escena, algún ensayo, algún momento de los casting… como el más divertido?

MARÍA: Mmmm (pensando)… Casting, te puedo decir alguno. Como escena, quizás, la del momento agua, de Holly, de “El Rey de bodas”, que muchas veces ha fallado (risas). Es más, llegó a fallar durante cuatro funciones seguidas.
Y “Queen”, para mí, también lo llevo ahí dentro. El “Vivir por siempre”, ese momento era súper bonito. A mí, había veces que se me saltaban las lagrimas cantando, y mira que lo hice veces, que estuve casi un año, pero... fue increíble. El personaje de mi vida, yo creo que fue Scaramouche.

RT: A lo mejor ¿porque fue el primero?

MARÍA: Sí. Y también, ese momento en el que me vi embutida en el traje negro de Sandy, de “Grease”, yo que había soñado con ese traje desde pequeña…

RT: ¿Eras fan del musical?

MARÍA: Sí, de pequeñita sí. Una vez que lo hice, me cambió la perspectiva. Pero cuando me vi vestida de Sandy, dije: -¡Que fuerte!-. Lo que eché de menos en “Grease”, fue el momento ese en el que Sandy tira el cigarro, del final. Pero como está prohibido lo de fumar dentro de los teatros, o hay que pedir permisos, no lo hicimos.

RT: ¿Qué sentiste la primera vez que subiste al escenario de “We will rock you”, el primer musical que hiciste?

MARÍA: Yo estaba asustadísima (risas). Tú imagínate porque, supuestamente, entré de coro, y a los pocos días, me dijeron que, en dos semanas, me tenía que preparar el papel de la protagonista. Porque, a mí me cogieron de protagonista para la gira pero, al irse la compañera, me tocaba a mí, sí o sí. Y, además, no podía entrar de cover, porque no querían juntarnos a los dos elencos, y yo compartía el personaje con María Blanco.
A las dos semanas, yo decía: -¡¡Dios mío, muchas gracias por darme esta oportunidad, pero ¿por qué tan pronto?!!- (risas). Recuerdo que mi madre se meaba de risa al verme, y yo llorando, decía: -Mamá, no soy capaz de hacerlo-, porque no me veía capaz.

RT: ¿Tus padres, cuando se enteraron, qué te dijeron?, ¿cómo reaccionaron?

MARÍA: Mi padre súper contento, y mi madre se vino a ayudarme. Porque yo no tenía tiempo de nada, aquí: entre ensayos, actuaciones, ir a clase... me quedé (haciendo gestos como de haberse quedado delgadísima) En las primeras funciones de “Queen”, yo decía: - Estoy súper contenta (con gesto de estar como un cadáver, entre risas)-. Contenta, pero se me pasó como zombi, de los nervios y del estrés… que pasé muchos. Entonces, una vez que me relajé, pasaron estos meses en el Calderón, y salimos de gira, ya era de otra manera. Porque, en la gira, se volvía a ensayar con la gente nueva, y ya, lo cogí con más fuerza.

RT: ¿Qué recuerdo te queda de la primera función?, ¿cómo lo expresarías?

MARÍA: Si lo miro desde la experiencia que tengo ahora, yo supongo que estaría súper verde. Porque la experiencia que tengo, la he cogido con las tablas. Lo salvé, y creo que lo haría bien, porque sino no me habrían seguido contratando.

RT: ¿Eso te abrió puertas, después?

MARÍA: Sí, porque ahí me vio Ricardo Reguant, el director de “Grease”, y le gusté para hacer de Sandy. Después me llamó para que hiciera la prueba, y, cuando estaba en “Grease”, me llamaron, también, para el musical de “El rey de bodas”. Y, entre medias de “Queen”, me fui a “Judas”, que fue un musical que no duró nada, y después volví a “Queen”… no he parado.

RT: Ahora, ya hemos visto que eres muy completa, y que haces todo genial, pero, en tu primer musical, ¿dónde tuviste la mayor complicación?, ¿qué es lo que más te costó llevar a cabo o aprender?

MARÍA: A mí, quizá, me costó más… Siempre, cuando te dan un personaje nuevo, hay un tiempo en el que estás intentando coger el truco al personaje, hasta que un día te cambia el chip, y te sale, porque eso es lo que me pasó con Holly. No sabía muy bien como hacerlo porque, también, el humor británico, el de Broadway, es muy distinto al de aquí. Entonces, cuando haces de un personaje cómico, te lo tienes que llevar a España. Y, yo sabía como era el personaje, vi los videos de Broadway… y estuve ahí unos días, en que no sabía para donde ir tirando… Hasta que un día, no sé por qué, cambié el chip, y vi que la gente se reía con lo que hacía, y ya, tiré para adelante.
Y de Sandy, me costó, la parte dulce de ella, la parte ñoña, me costó un montón. Además, que venía de hacer Scaramouche, que lo primero que dice es: -Zorra-, y, de repente, Sandy, lo primero que dice, es: -No, es que mi papá dice que los niños ven mis braguitas reflejadas en los zapatos de charol-. Así que, échale (risas). Porque, la Sandy de la película, no era tan tonta, pero las frases del teatro… telita. Y encima Ricardo, me decía que no fuera tonta, y yo le decía: -Pues tú me dirás, ¿qué hago? (entre risas)-.

RT: ¿Tú te habrías presentado al casting, de no haber sido llamada por Ricard?

MARÍA: Sí, porque ahí, la gira de “Queen”, estaba acabando. Entonces, me pilló bastante bien: hice los casting acabando la gira y, al terminarla, y me metí en “Grease”.

RT: Ya que tanto te gustaba Sandy… ¿Qué pensaste cuando supiste que eras la elegida para dar vida, nada menos, que a Sandy, de “Grease”, en el primer musical como protagonista, de tu vida?

MARÍA: No te creas que yo lo tenía muy seguro. Además, que tardaron en dar la respuesta, y cuando me llamaron y me dijeron que yo era Sandy… fue una pasada. Que te digan que eres Sandy, es muy bonito. Me puse a llorar con mi amigo Dani, que fue a quien cogieron para hacer de Keny, y somos amigos de Marbella de toda la vida.

RT: ¡Ah!, ¿sí? yo que te iba a preguntar si por ser los dos de Marbella congeniasteis mejor… ¿os conocíais de antes?

MARíA: Sí. Nos vinimos los dos, aquí, a vivir, la primera vez, y nos cogieron a los dos en “Queen”. Y luego, a los dos también, en “Grease”. Cuando nos llamaron, nos dijeron a los dos que éramos los protagonistas, los dos llorando. Dani y yo hemos ido a la par, en todo lo que hemos hecho en la vida, aunque, ahora mismo, él se quiere retirar un poquito de los musicales, y prefiere la televisión. Estaba cansado de teatro, porque es muy sacrificado, y tienes que estar al 100%, cantando, actuando y bailando, todos los días.
Además, fuera de tu tierra. Aunque yo estuve ya en Londres, con la excusa de aprender inglés, que no aprendí nada (risas). Pero quería estudiar Relaciones Públicas, porque, por el teatro, me decidí a los 20 años. Allí, me junté con un montón de españoles, y estábamos todo el día de juerga. Además, era la primera vez que yo salía de mi tierra, entonces allí, conocí un montón de gente…
Pero, cuando tengo unos días, me voy a Marbella. Mis padres, para cualquier cosa, vienen. Mi madre ha venido para la gala de los Premios Gan Vía, y en cuanto pueden se escapan.


RT: También has hecho el musical ”Judas” ¿Qué tal fue el hacerte con el personaje de Marta, la hermana de Judas?

MARÍA: Fue un musical que duró dos semanas, tras dos o tres meses de ensayo, pero porque aquello fue un engañabobos. El director no tenía dinero, y siempre tienes que tener algo para seguir pagando, al menos a los actores y, a las dos semanas, nos plantamos. Además de que no había ni promoción ni publicidad, y tampoco fue un éxito de público.
El personaje no me costó, fue muy facilito. También, hablaba muy poquito, tenía muy poco texto. Con lo que más me reía, era en una escena, en la que Momo, haciendo de Judas, se pegaba un tiro, y yo, como su hermana, tenía que salir gritando: -¡¡Noooo!!-. Y, ese grito tan sufrido, es lo que más me gustaba, porque nunca había hecho algo tan dramático, y claro, tenía que pensar que mi hermano se había pegado un tiro. La verdad es que “Judas”, fue una lastima porque, bueno, no era gran cosa, pero conocí gente muy bonita ahí dentro. Entre ellos estaba Momo; Esther Peñas, que ahora está con “Fama”; Ruth Calvo, que ahora ha hecho de Scaramouche… o sea, que había gente muy guay.

RT: Y ¿qué nos cuentas de tus compañeros de “El rey de bodas”, Naím y María, a los que conocimos en otra de nuestras entrevistas?

MARÍA: Son maravillosos. Nos llevábamos muy bien, Con María, sobre todo, para mí ha sido un descubrimiento como artista, y como persona. Quizás porque, como acaba de empezar, todavía no se ha dado cuenta de lo que es esto, pero seguimos viéndonos. Estábamos en el camerino juntas. Es una niña encantadora, muy graciosa. Es maravillosa y, en el camerino, se nos quitaban todas las penas. Porque hay días en que vienes cabreada, o has discutido con alguien, o vienes llorando… Llegábamos, y nos poníamos a reír, nos reíamos de nuestras penas, y, en el escenario, lo pasábamos muy bien. Y los demás, también. María Ángeles y yo, somos como Holly y Julia, en la realidad, y, como ella es más chiquitilla, porque tiene 21 años, siempre nos llamamos “primi” y parecemos nuestros personajes, en la vida real. Cuando vamos de compras, o cualquier cosa… (risas). Yo la decía que era como La Sirenita: pelirroja, con esa voz tan dulce…

RT: Coincidiste con ellos, en el casting?

MARÍA: No, no, porque yo no hice casting, a mí me llamaron.

RT: ¿Te dio pena que se terminase el musical, “El rey de bodas”, tan pronto?

MARÍA: Fue horrible. De hecho, la última función, a parte de ser la más triste para mí, de todas las que he hecho, fue la más bonita de mi vida. Porque, aunque era la última, no nos había dado tiempo de cansarnos de “El Rey de Bodas”, habíamos estado sólo 4 meses, y estábamos con esa energía de darlo todo en el escenario.
No se sabe si volveremos, pero la productora quiere. Pero, si volvemos, tienen que hacerlo de otra manera: con muchísima publicidad, hacer casting por hoteles, contratar a alguien famosillo… cualquier cosa que tire para el público, porque, está claro que, tal y como se hizo, no funcionó. Y no porque la obra fuera mala, sino por la falta de medios. Cuando hicieron la publicidad, ya íbamos tarde, porque ese tiempo que se había perdido antes, era valiosísimo, y no se pudo recuperar. Y sí, “Cabaret”, en ese mismo teatro, duró 3 años; pero era conocido. Pero el nuestro no lo era y, para volver, haría falta otro teatro más grande.
De hecho, está todo guardado, los escenarios, el vestuario… Estábamos tan a gusto, lo pasábamos tan bien... Para mí, llegar allí, era como una terapia, y se me pasaban todas las penas. A veces decía: - ¿Cómo voy a hacer de Holly, de dónde saco la energía?-, porque había días en que estaba llorando, por problemas varios, y salía al escenario y hacía reír a la gente, como siempre. Además de que me ayudaban mucho, allí. Me transformaba en el escenario. Y los compañeros, siempre estaban de bromas… es que te tienes que reír (recuerda nostálgica).

RT: En ese musical, ¿habéis tirado muy poco de cover?

MARÍA: Yo me he hecho todas las funciones, menos una, porque tenía que salir la cover. La última semana, dijeron que saliera ella, al menos una vez, porque se había estado preparando, y, entonces, lo hizo. Con María Ángeles pasó igual. Y yo no quería que saliera la cover, quería hacerlo yo, estaba encantadísima.

RT: Y ¿Cómo se prepara, María Adamuz, un personaje?, ¿hay algún tipo de preparación que lleves a cabo con todos y cada uno de ellos? ¿Tienes alguna superstición antes de subirte al escenario?

MARÍA: Superstición, para con los personajes no. Sí que tengo mi superstición para salir a actuar. En “El Rey de bodas” ya lo hacía, con María Ángeles. Yo no podía hacer mi ritual, sin que estuviera María Ángeles (risas). Y, si yo lo hacía, y ella no estaba, lo volvía a hacer cuando ella podía. En el ritual, yo me pongo con las manos a lo Julio Iglesias (risas), y digo una retahíla mía, pero tengo que decirla.
Y, luego, llevaba en la pulsera, a mi virgencita de La Milagrosa. Y podía llevarla, porque Holly lleva unas medias en los antebrazos, entonces no se veía.
Con los personajes, lo que sí, es que el director siempre te dice cómo es el personaje. Entonces, lo que hago es, que lo veo, y, luego, lo llevo hacia mí. Siempre intento llevarlo hacia María, todos los personajes. Todos tienen algo de mí. Creo que, así, sale de la manera más normal. Eso me lo enseñaron como recurso de interpretación. Si te ponen un pito, y te preguntan: -¿Quién lo está escuchando, el personaje o tú?-, no digas que el personaje, lo estoy escuchando yo, y soy María. Así que me llevo el personaje a mí. Que si no lo oyes tú, estás esquizofrénica perdía (risas).
También, al hacer a Holly, es que me recordaba a Madonna: vi muchas cosas de Madonna y, la escena en la que salgo con los hombres, en el escenario, al cantar “Está delante de ti”, se inspiró en una escena de un video de Madonna, que sale imitando a Marilyn Monroe.

RT: ¿Cuándo sale el esperado CD?

MARÍA: Estaban acabando, Naím y María, y luego, no sé si lo sacarán. No es momento, ahora, que se ha acabado el musical. Como mucho, si volvemos en septiembre, sería ideal que lo lanzaran como promoción.

RT: De todos los papeles que has hecho, ¿cuál recuerdas con más cariño?, ¿por qué?

MARÍA: Scaramouche, igual porque es el primero, pero es que es muy bonito. Es un personaje que tiene muchísimos registros, que es muy bonito desarrollar, porque al principio es un personaje muy tímido, es borde, y, después, ves cómo se va abriendo al amor. Y tiene, también, una parte muy graciosa. Tiene todo: dulce, agresiva, borde… es que mezcla un montón de cosas y, como actriz, me completaba mucho. Además del personaje, las canciones, que son maravillosas, y por más que las he hecho, nunca me he cansado de cantarlas.

RT: ¿Cuál es tu canción favorita, de todas las que has interpretado?

MARÍA: (Piensa)… “Somebody to love”, y “Está delante de ti”. “Somebody to love” porque es un temazo donde los haya, es increíble, precioso; y para cantarlo como mujer, era increíble, y lo que yo disfrutaba cantándolo, aunque a veces estaba asustada porque el agudo del final es tremendo… era tremendo, lo mires por donde lo mires.
“Esta delante de ti”… no sé por qué, porque no tiene esos agudos de “Somebody to love”, pero es muy gracioso, (nos canta un poco)… es súper bonito.
Habréis notado que, de “Grease”, ni digo nunca nada, porque me gustó mucho, pero me quemé. El personaje no me llenaba. De hecho, dejé un papel protagonista, como era el de Sandy, por un secundario, como el de Holly.
Eso demuestra que yo me muevo por donde estoy a gusto, y “Grease” lo dejé. Cumplí mi temporada, y la siguiente no la hice, porque me llamaron, en ese tiempo, de “El rey de bodas”, me enviaron el guión y dije: -Me voy para allá-. Y el resultado fue genial, a parte que me han nominado y me han dado premios. Así que creo que no me equivoqué cuando escogí ese papel.

RT: Enhorabuena por el premio Gran Vía como mejor actriz de reparto, ¿puedes describir la sensación de verte con tan merecido premio?

MARÍA: Mira, yo estaba temblando en la silla antes de que empezara todo. Yo no sé, estaba mucho más nerviosa que si hubiera actuado. Y quizá, lo que me pasaba, era que estoy acostumbrada a salir a un escenario, pero para actuar, con un personaje, y esta vez salía a recibir un premio. Y entonces, decir las palabras de agradecimiento y dedicación del premio, que no me había preparado ni nada, solamente tenía pensado a quién le quería dar las gracias, más o menos, pero no me lo ensayé ni nada. Y contentísima, luego ya se me pasaron los nervios.
Estaba también nominada a los premios Chivas Telón, con Naím y María Ángeles, y fue muy guay, porque esos premios son de artes escénicas, o sea, allí estaban lo más de lo más del teatro. Estaban los de Animalario, con Alberto Sanjuán, que se ha llevado el Goya este año; Blanca Portillo; Mario Gas; Guillén Cuervo… gente de teatro. Estaba nominada, también, Belén Rueda, o sea, gente, con un currículo maravilloso. Entonces, que me nominaran, ya fue un premiazo.

RT: ¿Cómo te enteraste de la nominación?

MARÍA: Me llamaron un día a casa y me dijeron: -María, hemos recibido un mail diciendo que estás nominada a unos premios…-. Y bueno, me quedé muerta, estaba como loca de contenta, y llamé a mis padres y todo.

RT: El musical que más te gusta, de todos los que conoces, ¿cuál es?

MARÍA: Mmmm… (piensa). Es difícil, porque todos tienen algo. Mira, de “Rent” me encantan las canciones, por ejemplo, porque yo es que soy más roquerilla. Y ¿sabes uno que se debería hacer? “Moulin Rouge”. No ha salido en musical, pero yo creo que, si saliera en musical, sería un éxito y no sé como en Broadway no lo han hecho, porque arrasarían. Y otro, “Chicago”, a mí me gustan los musicales así, fuertes.

RT: ¿Qué musical te gustaría poder llegar a hacer, que no hayas hecho ya?

MARÍA: “Chicago”.

RT: ¿Algún papel en concreto?

MARÍA: Sí, el de Roxie. Aunque todas tienen tela, y todas van a la cárcel. Es genial.

RT: Después de haber ganado un premio, además de haber sido nominada en algunas otras ocasiones, ¿qué dirías a la gente que está ahora empezando, pero estaría encantada de llegar a poder trabajar en un musical de los grandes?

MARÍA: Mmmm (pensando)… para empezar, que tengan claro que es un mundo difícil, que no es tan bonito como se ve, que la gente nos ve actuando y se cree que esto es Jauja. Hace falta muchísima disciplina, muchísimo trabajo, y cuidarse mucho. Porque, lo que te digo, yo no sé lo que es salir de marcha; ahora sí, pero no sé lo que es salir de marcha un sábado. Porque hay que cuidarse mucho, prepararse físicamente, y tener la dedicación esa de saber que trabajas: de fiesta, estando bien, estando mal, con dolor de cabeza… y tienes que estar al 100%, porque tienes que cantar, bailar, actuar… y hacer reír a la gente, hacer a la gente que se lo pase bien. Entonces, hay que estar con la cabeza bien amueblada.

RT: Y ¿has salido alguna vez enferma, a actuar?

MARÍA: Sí, sobre todo en “Grease”, fue donde peor estaba. Tenía 39 de fiebre, y estábamos recién estrenados, por lo que no tenía doble. Yo no me podía mover de la cama, y además, tenía un doblete. Bueno, pues me lo hice con 39 de fiebre. Iba zombi: mareada, que me caía de un momento a otro… Pero el cuerpo, tiene como una adrenalina especial, que te hace que, cuando sales al escenario, al final haces tu cometido, mejor o peor, pero lo haces. Como que sacas fuerza de no sé donde. Y cuando vi, que había echo el doblete con 39 de fiebre, dije:
-Madre mía, estás chalá (risas)-.
Y, emocionalmente, también he pasado momentos duros. Por ejemplo, en “El rey de bodas”, el director me llegó a decir: -María, gracias por lo que estás haciendo-. Porque me vio llorando, y con el maquillaje casi por los suelos, pero salí al escenario, y me dijo: -Yo, porque te conozco, y sé que estás chunga, pero no se te nota nada-.
O de estar mi padre en un hospital, a punto de pasarse al otro barrio, y yo estrenando una función, que también me ha pasado, y eso es muy fuerte. Hay que estar hecho de una pasta especial, y es duro, pero luego también te compensa, muchas veces, y muchísimo.
Y, nada, a los que están empezando, que se preparen muy bien, que tengan mucha paciencia porque, a lo mejor en un casting no das el perfil pero, a lo mejor, en el siguiente sí. Y que sean muy humildes, porque cuando más humilde eres, más aprendes, y cuanto más aprendes, mejor. En este mundillo, si no eres humilde, llegas, pero a mí me gusta esa manera de ser, véase, María Ángeles Virumbrales (risas).
Hay gente que no aprende más, porque no es humilde, porque piensa: -Ya lo tengo todo hecho, y soy súper bueno-, y ahí se quedan. Cuanto más humilde eres, aprendes más, y más, y más. Cuando crees que lo tienes todo hecho, te quedas ahí estancado. Mira yo, ahora sigo yendo a mis clases de baile, para seguir aprendiendo.

RT: ¿Qué baile te queda por aprender?

MARÍA: Un poco de jazz, que es lo que más se pide, y lo que más se usa en los musicales.

RT: El pasado sábado, con motivo del centenario de la muerte del maestro Chueca y aprovechando las fiestas de San Isidro, participaste en un espectáculo de zarzuela, “Agua, azucarillos y aguardiente”, en la Plaza Mayor, ¿era la primera vez que hacías zarzuela?

MARÍA: Estaba muy nerviosa. Era la primera vez que cantaba zarzuela, no había estudiado ni nada. De hecho, de lo que yo he cantado, que es una zarzuela súper conocida, no tenía ni idea. Había que cantar zarzuela, porque era un homenaje a Chueca, pero cantada según el estilo de cada artista, porque ni Manu Tenorio, ni Malú, ni Greta… habían cantado zarzuela. Entonces, la idea era que los artistas cantaran zarzuela, en homenaje a Chueca, pero nada de zarzuela seria, como antes.
Me lo he pasado genial, he conocido a gente maravillosa. Concretamente a David Muro, que hace ahora “Escenas de Matrimonio”, en televisión, que hacía de mi marido (risas), y es un hombre genial, pero como actor, cantante y como persona. Hemos congeniado muy bien. También, Diana Navarro, maravillosa, que canta así con muchos gorgoritos (y nos canta algo de ella), y una gente súper bonita.
Además, el número de Fernanda y mío, era muy gracioso porque es una pelea. Entonces, nos arrancamos la ropa, poco a poco: me voy acercando y le quito la falda, ella se acerca y me quita las mangas, yo me acerco… y nos quedamos, en camisón. Me quita un moño del pelo y todo.

RT: ¿Repetirías la experiencia? ¿Estuvisteis ensayando mucho tiempo?

MARÍA: Sí, encantada. Es una experiencia preciosa, preciosísima. Y ensayando, estuvimos dos semanas, súper poco. Yo me dije, al principio: -María, no sé como te metes en estos embolaos (risas)-, porque sales ahí, y ves toda esa cantidad de gente. El escenario estaba en la Plaza Mayor, con pantallas enormes a los lados, porque nos grababan con cámara y nuestra cara salía en grande en los pantallones, como en los conciertos, y yo: -¡Ay madre!- Muy fuerte. Ha sido una puesta en escena increíble. Tiene su punto la zarzuela, ¿eh? (risas) me ha gustado mucho, muchísimo. Son unas canciones nada fáciles, sobre todo las de Chueca. Cambian mucho: de repente estás en agudo, de golpe cambias a grave… hay muchos cambios de melodía, no sigue una línea, hay muchos altibajos. A Manu Tenorio le costó tela, porque son muy complicadas. Lo que más me costó a mí fue, sobre todo, aprenderme las de Malú, que tuve dos días, cuando tuve que salir a actuar por ella, el primer día.

RT: Y, ¿dónde veremos próximamente a María Adamuz? ¿Tienes algún proyecto ya, en mente?

MARÍA: Mis proyectos futuros, ahora mismo, ahí estoy. No lo sé. Me gustaría moverme ahora por el mundo de la televisión, pero nunca se sabe. Me han ofrecido hacer “Carmen”, y me encantaría participar, porque el director, que ha hecho muchas cosas del Circo del Sol, y un concierto de Celine Dion en Las Vegas, con gente como volando… no sé, es un tío increíble y que hace unas cosas muy bonitas. Y me encantaría. Hice el casting, y a ver. Pero no sé si hacer lo primero que salga o, esperarme, y hacer algo que realmente me interese. Decir que no a un trabajo es difícil también, porque quizá, después, ya no te llaman. Así que ahí estoy. Ahora mismo el tema de musicales está parado. Pero ya saldrán cosas (con optimismo).

RT: Para terminar, ¿crees que te queda algo por hacer, dentro del mundo en el que estás? ¿Tienes alguna meta?

MARÍA: ¡Uuuuuuuuf!, muchas cosas, ya te digo que me sigo formando. Hago interpretación, hago baile… siempre me he ido poniendo metas según he ido cumpliéndolas. No me gusta ponerme una meta inalcanzable. Yo creo, que lo difícil en este mundo, es mantenerse, entonces supongo que mi meta es vivir de esto lo máximo posible, y seguir disfrutando con ello. Porque puedes seguir haciendo esto, y estar quemada. Si no vuelvo a hacer esto, hasta dentro de muchos años, yo quiero ser como Esperanza Roy. La he conocido ahora, en la zarzuela, y me he estado informando de su carrera, que me ha parecido maravillosa. Su forma de trabajar, que tiene 74 años y se miraba el texto muchas veces, y se le metía mucha caña en ese aspecto. Pero esa gracia, esa naturalidad, la manera de salir al paso cuando se le olvidaba el texto en el escenario… esa manera de cantar, con su edad, yo le dije: -Esperanza, yo quiero ser como tú-. Y lleva ya unos años que no hace nada, pero me ha fascinado.

RT: Mucha suerte, María. De todo corazón, eres encantadora y te mereces lo mejor. Redteatral estará contigo.

Y llegamos al final de nuestra entrevista. Se nos había pasado el tiempo volando, y habían transcurrido ya, dos horas. Nos despedimos de María, que nos volvió a mostrar, por última vez, su brillante y dulce sonrisa, acompañada por unas palabras que, al salir de su boca, tomaban un color especial: “Me ha gustado mucho la entrevista, lo he pasado muy bien”. El gusto era nuestro, acontecimientos como este pasan pocas veces en la vida. Y, con su particular acento, y la alegría que desbordaba, se despidió de nosotros, aumentando la admiración que sentimos por ella, y dejándonos con todas las ganas de volver a verla cuanto antes en escena. Desde hoy, María, formas parte de nuestros archivos, te seguiremos la huella en todo lo que hagas. Gracias por tan agradable velada.


Ana Isabel Auñón

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