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Red Teatral
locos por los musicales
El Diario de Ana Frank. Un Canto a la Vida
El Diario de Ana Frank. Un Canto a la Vida

El Diario de Ana Frank

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El Diario de Ana Frank. Un Canto a la Vida

El Diario de Ana Frank. Un Canto a la Vida

El Diario de Ana Frank. Un Canto a la Vida 2008

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Pais: España
Ciudad: Madrid
Año: 2008
Teatro: HÄAGEN-DAZS CALDERON (Madrid)

Direccion

Letras

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Datos Generales

La idea inicial: 10 años tras la estela de Ana Frank Hace ya diez años que Rafael Alvero, precursor de la idea del musical, pensó en llevar a cabo un proyecto sobre Ana Frank basado en su diario, que fue publicado por primera vez en 1947 y que desde entonces ha sido traducido a más de 60 idiomas y ha vendido más de 40 millones de ejemplares.

Esta historia de gran trascendencia internacional será llevada a los escenarios en febrero de 2008, bajo el título de “El Diario de Ana Frank. Un Canto a la Vida” con un tono esperanzador, alegre y con una visión optimista que equilibra la parte dramática vivida por Ana Frank.

Este proyecto, de financiación 100% española, cuenta por primera vez con el apoyo de la Fundación Ana Frank, que desde al año 1959 no había apoyado ningún espectáculo sobre la vida de Ana. En esta ocasión, la Fundación respalda el proyecto al considerar que respeta la veracidad histórica y difunde los ideales de tolerancia y convivencia de una forma muy esencial.

El musical será un espectáculo innovador, que pretende mostrar la cara más amable y emotiva de la joven desde los 13 a los 15 años, sus momentos de evasión a través de sus fantasías y confesiones a Kitty, su diario, que en esta ocasión tomará cuerpo de personaje sobre el escenario.

Desarrollo del musical
“El Diario de Ana Frank, Un Canto a la vida” es una obra melodramática que expresa todos los sentimientos que Ana vivió en la casa de atrás y plasmó en su diario. A lo largo de dos horas y media de duración con un descanso veremos recreado el escenario que la niña describe: la casa de atrás con dos plantas unidas por una escalera frontal y con un sistema giratorio gracias al cual los espectadores podrán ver tanto el interior de la casa como la fachada exterior.

Con 21 canciones y a lo largo de dos actos el Musical contará con una orquesta en directo, formada por nueve músicos, en la que los arreglos estarán inspirados en la música judía “klezmer” donde predominan instrumentos tan característicos como el violín, acordeón, percusiones y el clarinete además de algún instrumento de pulso y púa, como la mandolina o el laúd.

Por otra parte, el vestuario de la obra está inspirado en las propias referencias que Ana hacía en su diario y pertenecientes a la época. Por primera vez Kitty, el diario de Ana, tomará vida sobre el escenario y será un personaje más.

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Datos de esta Versión

Equipo Profesional
Es un equipo de primer nivel, que como se detalla en cada perfil profesional más abajo, conforma un plantel de garantías: empezando por el creador de la idea y director ejecutivo, Rafael Alvero, con 25 años de experiencias y éxitos en el mundo de la música y del cine; José Luis Tierno, gran compositor de musicales y óperas; Daniel García Chávez, con una exitosa trayectoria en dirección de proyectos de teatro y musicales; Bonnie Morín, actriz, directora, dramaturga y profesora de interpretación; Óscar Gómez, inmenso compositor y productor de cientos de discos y espectáculos musicales; Jaime Azpilicueta, afamado autor y director de los mayores éxitos teatrales y musicales de las últimas décadas en España, Latinoamérica y Estados Unidos; Carlos Iglesias, polifacético y popular actor y un comprometido asesor en este Musical; Goyo Montero, reconocido coreógrafo; Ana Garay, una de las escenógrafas más experimentadas del teatro, danza y ópera en España; Rosa García Andujar, apreciada figurinista; Carlos Ituiño, descubridor de talentos nacionales e internacionales y productor del musical de mayor éxito en España hasta la fecha; Azucena Ávila, con una singular trayectoria teatral y musical fuera de España; Verónica Fernández, Ejecutiva de Producciones Artísticas Gestalt y vinculada desde hace muchos años al mundo de la música y al de la acción social, y Juan Parra, delegado y alma de la Fundación Ana Frank en España.

Adaptación y dramatización. JAIME AZPILICUETA
Estudió Arte Dramático en el Conservatorio de San Sebastián. Trabajó como actor y director de varios grupos de teatro universitario. Con apenas 23 años, se instala en Madrid donde trabaja en el teatro y la televisión y dirige más de 120 montajes teatrales, desde los clásicos griegos a la vanguardia francesa. Su comedia Se fiel y no mires con quien, es una de las mayores recaudaciones en la historia del teatro y el cine español. Es el responsable de grandes éxitos como Jesucristo Superstar, Evita, A chorus line, Cabaret y My Fair Lady. Está última ha permanecido 19 meses en cartelera en Madrid con Paloma San Basilio y José Sacristán. Produce, escribe y dirige varios musicales para Antena 3 TV y Televisión Española. Ha obtenido varios premios internacionales, siendo el más reciente el otorgado por la Asociación de Críticos de Nueva York al mejor director por el espectáculo The way we are, presentado en el Lincoln Center.

Producción Musical, ÓSCAR GÓMEZ
Nacido en La Habana, Cuba. Llega a España en los años 60 donde desarrolla su vocación musical. En los setenta empieza su trayectoria profesional como ejecutivo de la CBS, dedicándose a la producción discográfica en su faceta de escritor y autor de canciones. Ha logrado éxitos como productor musical de Mocedades, Paloma San Basilio, Albert Hammond, Camilo Sesto, Miguel Bosé, José Luís Perales y Dyango entre otros, así como grandes éxitos en Latinoamérica con los discos de Ana Gabriel, Ricardo Montaner, Celia Cruz y Pedro Fernández. Es compositor de bandas sonoras originales. Ha participado en musicales de teatro y es el autor de más de 400 canciones para artistas como Julio iglesias, Roberto Carlos, Tamara, Lolita y Menudo. Ganador de cinco Grammys, fundó en 1982 la primera compañía de producción discográfica de música latina, CRAB Ediciones Musicales S.A. Siete años después funda BAT Discos S.A consiguiendo gran éxito con artistas latinos como Tito Puente, Enrique Iglesias, Miliki y Marc Anthony. En la actualidad esta desarrollando varios musicales, uno de ellos sobre la vida de Celia Cruz y Los Gnomos, el Musical.

ENTREVISTA CON ISABELLA CASTILLO
ENTREVISTA CON ROCÍO LEÓN Y CON MARTA VALVERDE
EL DIARIO DE ANA FRANK ATRAE A MILES DE JÓVENES
EL DIARIO DE ANA FRANK-CRÍTICA

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Datos Adicionales

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Elenco

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Crítica

Basado en uno de los libros más vendidos de todos los tiempos, El diario de Ana Frank, un canto a la vida, recrea la emoción que subyace en cada una de las palabras de la joven alemana que perdió sus sueños, su esperanza y sus sonrisas, en el holocausto judío perpetrado por los nazis. Quien haya leído el libro, probablemente no pueda llegar a imaginarse una historia tan trágica, y aún más escalofriante por ser real, convertida en un musical al uso actual. Pero, ¿consigue esta producción estar a la altura de toda la carga emocional y, sobretodo, del mensaje de esperanza que se adivina en la obra literaria? ¿Es este, realmente, un producto digno del nombre de Ana Frank, que tanto ha inspirado y conmovido al mundo?

Vayamos por partes. En primer lugar, es de ley aplaudir a Rafael Alvero, creador de una idea, tan original como descabellada, y director del proyecto, así como a Jaime Azpilicueta, experto dramaturgo y adaptador, pues ambos han logrado sorprenderme, a través de sus textos y de su puesta en escena, con la ambientación que logran sobre el escenario. Ana Frank, realmente, está allí, se mueve, canta, habla cara al público y escribe su diario con la convicción que, ya desde la primera página del libro, nos atrapa hasta el trágico desenlace.

Sin embargo, el testimonio del diario deja de convertirse en conflicto teatral, capaz de mantener el interés del público hasta el clímax final, en pos de un devenir, muy agradable, eso sí, de escenas dramáticas que alargan más de lo innecesario una historia no concebida, por pura lógica, para convertirse en un musical de dos horas y media de duración. La producción cumple con creces lo prometido: allí, sobre el escenario, se encuentra el diario de Ana Frank. La lástima es que no se disfrute de la misma manera que cuando lo leemos.

Y no hablo, aquí, de fallos de dirección o de actores carentes de rigor escénico. Simplemente, no creo que la historia, pese a su grandeza literaria, sirva para ser contada de forma musical sobre un escenario. Si a esto añadimos que la totalidad del público asistente, ya conoce el trágico desenlace antes de alzarse el telón, y que las numerosísimas escenas musicales no acompañan en el desarrollo de la narración, sino que, más bien, adornan las palabras de la protagonista, tendremos, por resultado, un montaje carente de emoción, en cuanto a su devenir narrativo, plano, lento y, en ocasiones, aburrido.

Pero, permítanme, ahora, analizar esta historia como lo que realmente es, y tan bien subtitulan en el musical: un canto a la vida. Un testimonio de esperanza en mitad del horror de la guerra, una enorme pancarta de ilusión y ganas de vivir, que arrastra con la sin razón de uno de los episodios más oscuros de la historia de la humanidad. El montaje musical, entonces, gana muchos enteros, y se convierte, casi de manera sobresaliente, en una reivindicación y en una poesía, en un grito desgarrado cantado con la dulzura de las voces inocentes.

El diario de Ana Frank, en su versión escénica musical, no debe disfrutarse con los ojos abiertos y el corazón cerrado. Es tal la sensibilidad que esconden sus escenas, que no se pueden acallar las emociones, y es, en este caso, las emociones las que aplauden, con convencimiento, un trabajo titánico y muy bien resuelto. La dramatización de un texto literario tan complejo como la obra de Ana Frank, no puede sino catalogarse de perfecta, pues conserva toda la dulzura y la humanidad del libro, toda la esencia que nos hace reflexionar sobre la condición humana y sus actos y, aún más importante, el objetivo final que el escrito presenta: la nada. Un diario se escribe por muchos motivos, pero nunca para convertirse en una historia leída con la que poder disfrutar; y ahí reside el misterio y la gloria del texto, en ser escrito sin más motivo que el simple placer de escribir, matando la soledad a favor de un espejo literario en el que vernos reflejados.

Este es el gran logro. Basta con tener cierta sensibilidad, para descubrirnos encerrados en la misma “casa de atrás” que los protagonistas, sentir el miedo, la frustración, la ira, el dolor, y la ilusión, sobretodo la ilusión por una vida que, de no pararnos a pensar, se nos escapa de las manos con cada nuevo día. Visto de esta forma, como una invitación a la autorreflexión, El diario de Ana Frank se convierte, gracias a la magia del teatro, en una obra literaria inmortal que alcanza, también, a un lector colectivo que no está leyendo, sino viviendo la historia a través de sus escenas y canciones.

Cumplen sobradamente los escenarios, en ocasiones, mínimos, siempre correctos y, aún mejor, comedidos en cuanto a espectacularidades innecesarias, circos y vanaglorias varias que tan acostumbrados estamos a ver en el género musical. Aquí todo tiene un por qué, incluso los movimientos escénicos están contados, y siempre cumplen con una labor estética y plástica, en combinación con las acertadas luces, que crean cuadros de gran belleza artística.

La grandísima, pese a sus trece años de edad, Isabella Castillo logra una Ana Frank conmovedora y real, frágil y fuerte, niña y mujer, con una interpretación y, sobretodo, una voz tan dulce y potente que solo por escucharla en directo merece la pena acudir al teatro. La acompañan, como protagonistas de lujo, una excepcional Marta Valverde, cuyo personaje se torna inolvidable gracias a su brillante interpretación; Juan Carlos Barona, cuya voz siempre es un placer disfrutar, y Alberto Vázquez, también perfectamente ubicado en escena. El resto del elenco completa un trabajo muy digno y perfectamente llevado a escena, de una manera muy profesional y que merece alabanza.

La partitura, de José Luís Tierno, engloba un conjunto de piezas muy desigual que presenta grandes temas, diría que rozando la perfección, con otros de corte más simple y menos trabajados que, sin embargo, no desentonan y permiten, incluso, el desahogo del espectador, ante el drama real en el que se haya sumergido. No acompañan, eso sí, las enormes carencias en la orquesta, y no me refiero a los profesionales que allí se encuentran, interpretando de manera muy correcta la partitura, sino de las enormes faltas que se echan de menos, concretamente en la sección de cuerda, donde es mucho más flagrante e, incluso, daña al oído, el continuo uso de teclado y sintetizadores. Una lástima, pues la partitura luciría mucho más y mejor.

El diario de Ana Frank ya tiene su musical, como muchos de los grandes clásicos de la literatura, pero no ha de verse con los mismos ojos que otras adaptaciones; esta historia no es historia, es un canto, un poema, una parte (ahora sí) de la historia de la humanidad, el espíritu arrollador de una persona que murió en la inocencia de la esperanza, para dejarnos, a nosotros, las palabras mágicas que encierran el secreto de esta vida: tan solo basta con creer. Creamos en este proyecto, digno proyecto, de origen español, por si no lo sabían, y concedámosle sus alas merecidas de libertad.

LO MEJOR:
-Isabella Castillo
-La esencia que encierra la historia
-Algunos cortes de la partitura
-El uso del escenario
-Buenísima adaptación de su homónimo literario
-La sensibilidad que despierta

LO PEOR:
-Si solo nos quedamos con la historia, es lenta, plana y aburrida
-Los sintetizadores en la orquesta

CALIFICACIÓN FINAL: 3,5/5 : MUY RECOMENDABLE

Esteban García Valdivia

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