Ya no pienso en matambre ni le temo al vacio (-----)

2008 | 92 Min
Rating:
7/10
7

Info

Datos Generales

Seres inmersos en sus desilusiones afectivas comienzan a entender el erotismo desde la melancolía y la soledad. Con un humor negro que muta fácilmente en poesía, Patricio Abadi presenta esta serie de monólogos de su autoría, donde la felicidad es una ráfaga inasible y el deseo un mecanismo tan complejo como irracional.Cuenta Patricio Abadi sobre la obraEs difícil hablar sobre la obra porque uno, en su interior, esconde el deseo de que ella sea elocuente y hable por sí sola. Desde la dirección, espacio inexplorado hasta el momento por mí, he sentido una vital y fértil reciprocidad en la dialéctica con los actores.Como escritor, la satisfacción de contemplar el mágico salto del papel al cuerpo.Conceptos, sensaciones, impresiones y vectores sobre los cuales hemos indagado y que atraviesan esta obra cuyo signo predominante es la heterogeneidad:La argentinidad: lo urbano y lo rural con sus respectivas poéticas y expresividades. La tensa convivencia entre la ciudad y el campo dentro un mismo territorio.La carne: la carne carente de afecto, el precio de la carne, el precio que paga la carne cuando después de las brasas llega el vacío, el fracaso, la desilusión afectiva. Erotismo en soledad, melancolía. La felicidad como ráfaga inasible, el suicidio, la muerte, el humor. humor como huída de la muerte, humor para no esperar pasivamente aquello que se presenta inexorable, humor como suspensión, humor que se piensa inteligente, humor filosófico, humor poético, humor idiota, humor que fracasa, humor que no logra ser percibido como humor.Lo pictórico, lo plástico: Cuadros que cobran vida. Munch metaforizándolo todo desde su Grito desgarrador.Un hombre-matambre, suerte de Fantasma de Carne-vil, merodeando los alrededores del teatro.El Romanticismo desde su apología a su deformación. De lo visceral a lo edulcorado.La violencia como motor en la pareja. La imposibilidad de generar adrenalina por fuera de la violencia. Sensación de vacío y disolución frente a la armonía conyugal.El derrotero de una maestra enamorada de un menor. La complejidad del deseo. Lo irracional. Una excitación que averguenza pero que a su vez subyuga la propia voluntad.Como complemento escénico para hacer soportable el abordaje de temas tan espesos, además de actuar, nos hemos arrojado a cantar, reír y bailar con la secreta sensación de estar haciendo lío en el colegio para no aburrirnos ni aburrir; para sentirnos vivos y descansar de la solemnidad.



Vestuario: Ana Nieves Ventura, Ana Nieves VenturaEscenografía: Lorena Booth, Luciana RodriguezIluminación: Hernando DavalosMaquillaje: Viviana AronnoMúsica: Eugenia IturbeLetras de canciones: Patricio AbadiFotografía: Daniel Castellano Mora, Veronica VargasDiseño gráfico: Romina JuejatiEntrenamiento vocal: Graciela De CarloAsistente de producción: Tatiana SandovalAsistencia de dirección: Antonella SturlaPrensa: Daniel Franco, Paula SimkinColaboración artística: Marcelo GilCoreografía: Sofía MazzaDirección: Patricio Abadi

Teatro

x