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EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA FANTASÍA




El espectáculo sobre hielo de Disney tuvo un paso fugaz por Madrid. Aquí os contamos los mejores detalles.


El pasado día 15 de febrero, no era un día especialmente cálido como esos en los que agrada estar en la calle, aunque las puertas del Palacio de los Deportes de Madrid estaban a rebosar de público. La gente, especialmente los niños, se agolpaban a las puertas del mismo con las caras llenas de felicidad e ilusión. ¡¡Iban a ver a Buzz Lightyear!! Alguno soñaba con poder disfrutar por unos momentos de Mr Increíble, o poder fotografiar de cerca a Jack Sparrow. Y quién más quien menos, todavía, tenía como mayor ilusión ver a Mickey Mouse.

Eran alrededor de las siete de la tarde cuando se abrieron las puertas del Palacio de los Deportes, porque en media hora iba a comenzar el espectáculo “Disney On Ice. Aventuras en Disneyland”, el mayor espectáculo sobre hielo para toda la familia y, además, con figuras nuevas. Redteatral quiso estar allí, por supuesto. Hubo en Madrid, únicamente 4 días de actuación, del 14 al 17 de febrero, pero no quisimos pasarlo por alto.

Era terrible guardar la cola, con miles de niños gritando, nerviosos por entrar, colándose por todos lados y pensando que no iban a poder pasar… Hasta que pudimos entrar todos, y acceder a los puestos de merchandising del show: vasos, gorras, camisetas, llaveros, pins, muñecos de toda clase de todos los personajes del número, especialmente de los protagonistas: Los Increíbles. Además del carrito de cosas para comer, todas ellas con algún logotipo del espectáculo o de los protagonistas: los cubos de palomitas con las caras de Elasticgirl, o las jarras con la de Frozono, triunfaron. En todo momento veías a algún infante con algún recuerdo de estos, de los que seguro había persuadido a su mamá para que le dejase llevárselo a casa. La ilusión se podía palpar en el aire.

Y por fin fuimos pasando a nuestros sitios, y apagaron las luces. Iba a comenzar la puesta en escena de los queridísimos y entrañables personajes de la factoría Disney. Muchos de ellos estaban citados aquel día, y claro que no iban a llegar tarde, ya estaban preparados.

Representados por patinadores de primer nivel, algunos de ellos participantes en Las Olimpiadas, salieron, como no, en primer lugar, Mickey y Minnie, seguidos por Donald y Pluto.

Entonando una canción iban presentándose, además de hacernos algún número, baile, o gracia para ir metiéndonos en sus bolsillos, como si no nos tuvieran ya ganados desde hace tiempo.

Tras las presentaciones iniciales, comenzó la función. La acción transcurre de la mano de Los Increíbles, comenzando con una escena normal y tranquila de su vida cotidiana en la que se les ve cargando el coche, hasta que llegan a Disneyland, parque de atracciones, y comienzan a disfrutar de las numerosas atracciones, con algún percance que otro, puesto que rara es la atracción que Bob Increíble no deja en revisión, o destrozada por su fuerza. Hay que recordar que a esta curiosa familia no le gusta que sus poderes salten a la vista a la primera de cambio, por lo que deben tener sumo cuidado a la hora de intentar hacer algo que deje entrever sus extrañas cualidades. Entre las atracciones, se van sucediendo números de baile, con los personajes de “El libro de la selva”, “Alicia en el país de las maravillas”, el número de Buzz Lightyear en compañía de Dash, y los personajes de siempre. Hasta que aparece la sombra de Síndrome, el malvado superhéroe pesado de la película, que pretende acabar con el parque y con todo lo que se lleve a su paso. Por supuesto, que nuestros amigos, la familia Increíble, no están dispuestos a permitirlo. Es el momento de cambiarse por superhéroes y acabar con las perversas ideas de su principal enemigo.

En este preciso instante, llega el descanso del espectáculo, tras 45 minutos de diversión.
Lo primero que vemos en la segunda parte es a la loca, original y estrambótica Edna Moda, diseñadora de los trajes de los Increíbles, y a sus costureros. Ella nos va comentando cómo transcurrió el diseño y se llevaron a cabo los trajes de la familia, según van saliendo los superhéroes ya vestidos para luchar con Síndrome. Hacen un desfile de dejarte boquiabierto, a destacar las vueltas de Dash, el niño, y el magistral número de Violeta, la niña. No olvidemos que son niños también los patinadores que los representan, y por ello, doblemente plausible su talento.

Os recuerdo que los poderes de cada uno de los miembros, son: la fuerza de Mr Increíble, la velocidad que puede alcanzar Dash, la elasticidad de la madre, Helen, y el don de la invisibilidad y de crear campos de fuerza de “Vi”, como Dash llama a su hermana. Y no nos olvidemos de Jack Jack, el pequeño de la familia, simplemente Increíble por ser quien es.

Después, llega uno de los números más ansiados y otra de las novedades que incluye el musical: la actuación de “Piratas del Caribe” con todos los piratas de la Perla Negra y un perfecto decorado. Y de nuevo aparece el enemigo número uno: Síndrome, sólo que ahora los protagonistas ya están preparados para acabar con este incómodo personaje y tienen todo lo necesario para su empresa, incluida la ayuda de su inestimable Frozono, el hombre de hielo. Sobra decir quien ganó al final, ¿no? Ni qué decir tiene que nuestros queridos y adorados amigos, que nunca nos defraudan, esta vez no iba a ser menos.

El espectáculo acaba tras media hora después del descanso, casi sin esperarlo y sin la posterior salida a saludar, que estamos acostumbrados a ver en los musicales, de los personajes. Esto deja un sabor amargo, extraño, aunque quizá forme parte de la magia propia de Disney.

A título crítico, y únicamente como opinión personal, diré que eché en falta muchos más personajes de la factoría de dibujos animados, puesto que eran escasamente seis las películas que aparecían representadas, y todos esperábamos algo más. Y, ¿como no? También nos sorprendió la escasa duración del acto, que en total sumaba una hora y media, incluyendo descanso y todo. Teniendo en cuenta que fuera nos habían dicho que la duración era de dos horas y cuarto.

Sea como sea, todos salimos sintiéndonos un poco más jóvenes y con ganas de sonreír. Habíamos visto el espectáculo considerado como el mayor para toda la familia y estábamos satisfechos. Para los que no pudisteis asistir, siempre nos queda la esperanza de que vuelvan pronto, aunque en esa ocasión, no sabemos qué sorpresas, ni qué nuevos personajes nos pueden deparar, aunque estaremos preparados.

Ana Auñón

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