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EL TEATRO DEMUESTRA QUE ESTAS HISTORIAS SON UNIVERSALES




Redteatral habló con Silvina Katz, directora del la tierna “La piel de Elisa”…


“Elisa está ávida de historias genuinas, y el teatro demuestra que estas historias son universales.”

Redteatral:
En La piel de Elisa se habla de obsesiones, de deseos, de paso del tiempo, y muchas cosas más. ¿Crees que el universo es sólo femenino?

Silvina Katz:
Creo que nos atraviesa a todos como seres humanos, sin distinción de género. A todos nos afectan las obsesiones, los deseos y el paso del tiempo, todos somos o fuimos presa de deseos más o menos potentes, más o menos conscientes; y nos impacta si registramos que ya poco o nada nos enciende. Es curioso que se liguen estos temas al mundo femenino.
Qué sesgo cultural es el que hace que estos asuntos inherentes a lo humano sean asociados a lo femenino? Y qué implica Lo femenino en este punto: superficial? dramático? novelero? sentimental? valiente? y por qué estas cualidades no serían propias también de lo masculino...
En La piel de Elisa no hablamos solo de la piel, de la piel como epidermis sino de esa separación del adentro con el afuera, que hace que uno esté con poros abiertos o con un callo que ya nada le pasa, nada le importa. Abiertos a encontrarse con ese otro ¡hay otro!; con ese diferente, más allá de su género, ese “des-generado” para registrarlo sensiblemente, ver que existe alguien aparte de mí y animarse a conmover -se.
Hay algo que la obra nos revela como clave: la importancia está en los detalles, en la singularidad. En el microcosmos y en ese encuentro sutil no existen encasillamientos o patrones. Elisa está ávida de historias genuinas. El teatro demuestra que estas historias son universales, en tanto nos atraviesan como seres humanos y a la vez están cargadas de particularidades que las hacen únicas e irrepetibles. Además de lo que no captura la palabra. Hay algo que no se puede nombrar... y entre las palabras y la emoción sobrevuela Elisa tentando e intentando...

RT:
¿Cómo reaccionan las mujeres que van a ver el espectáculo al encontrarse con un espejo de sí mismas, o de tantas otras conocidas?

SK:
El impacto en el público en general es fuerte. Hay quienes se emocionan, escriben, expresan, ríen, asienten y participan durante los relatos. Tal vez las mujeres estén más habilitadas culturalmente para expresarlo durante la obra. Pero también “la procesión va por dentro". Hay personas (mujeres y hombres) que nos escriben o nos hablan luego para contarnos qué los conmovió o contarnos historias de amor, o dárnoslas por escrito para que "Elisa luego las cuente". Me sorprendió ver muchos chicos y chicas muy jóvenes ¿20 años? atrapados o conmovidos por las historias.

RT:
¿Qué crees que les pasa a los hombres, pueden entender ese paisaje femenino, empatizan con el personaje?

SK:
El paisaje no tiene género; se pinta con los relatos de Elisa y del muchacho y se completa con los relatos personales de quien fue a ver la obra. Algo así como pequeñas obras íntimas no reveladas dentro de cada espectador. Cada uno convoca esa persona, ese encuentro en el que se sintió vivo. Esa historia que lo salva del paso del tiempo y de tantas otras cosas, mientras haya memoria, hay oportunidad.
¿Cómo no empatizar cuando se pregunta sobre qué nos sostiene vivos, sensuales, vigentes? Nos gusta esa invitación que hacemos a revisar los propios recuerdos y lo que dispara en el público.

RT:
¿Cómo fue el trabajo con Dana Basso para que resumiera en una hora tantos y variados estados de emoción?

SK:
Dana es una actriz extraordinaria. Y tiene una fuerza de trabajo arrolladora. Ella nos mueve a todos a hacer, con su altísimo nivel de compromiso nos pone a todos en tarea. Esa potencia también se la imprime a Elisa. Además ensaya / actúa siempre en carne viva, está disponible para entrar en contacto con cualquier estímulo (el texto, su compañero, una propuesta desde la dirección, la música, las reacciones de cada espectador), y eso hace que vaya mutando en forma permanente. Juega, prueba, propone. En conjunto con Lisandro Penelas, un actor de altísima entrega también, de mucha experiencia y con una sensibilidad exquisita, van logrando una comunión muy particular entre ellos y con quienes los están mirando. Por eso la decisión de sostener en el espacio esa intimidad que se generaba con los que mirábamos. Por eso es que los actores están al lado de la gente, cerquita.
Esta obra tiene ya mucho tiempo de trabajo, Elisa y el muchacho crecieron con y en nosotros. Éramos jóvenes cuando comenzamos a ensayarla y pensamos seguir haciéndola 20 años más. Como el buen vino. Siempre decimos que esta obra nos hace bien.
El trabajo de dirección fue acompañar alerta, respirar con ellos y cada tanto tomar distancia para proponer alguito o ayudarlos a hacer consciente lo que produjeron para que lo agarren como propio y puedan repetirlo /recrearlo.

RT:
Sos actriz desde hace unos cuantos años y te encaminás ahora por la dirección. ¿Cómo vive tu cuerpo de actriz ver lo que hace otra dirigida por vos. Podés poner distancia, querés subirte al escenario, podés dar la libertad para que la otra cree?

SK:
Soy actriz pero fui durante casi 30 años profe de actuación y disfruto mucho de ver el proceso que hacen otros, los descubrimientos durante la búsqueda. Me conmueve absolutamente ayudar cual partera para que esto suceda y como el caso de Dana ella puja y el bebé nace solo, es un acompañamiento de contención al lado, de mirar y de ocuparse que el contexto sea el adecuado y sea amable para ese momento y para lo que necesitamos hacer. Y si el nacimiento surge espontáneamente para qué inducir o meter forceps..?

Cuando estoy en rol de directora no quiero subirme al escenario, Elisa es maravillosa nacida en Dana, y el muchacho en Lisandro. El personaje se gesta en el otro. Y adoro ese proceso. Además mi rol de actriz está re pipón, ahora en tres obras jajajaja..
Me apasiona ayudar al otro a que busque, en esta dialéctica de organizarnos y desorganizarnos que necesitamos los actores para que el proceso esté vivo. Darles paralelas para que se sientan tranquilos del recorrido y ahí adentro puedan jugar. Yo soy muy feliz actuando y entiendo que el otro también es muy feliz actuando si encuentra su modo personalísimo, su libertad dentro de esa cajita que son las demandas más formales del espectáculo.
La parte de la dirección que tengo que seguir trabajando no es el dar libertad sino el tomar decisiones. Eso me cuesta más. Y si el espacio tiene dos puertas ya me arruina la felicidad… (Chiste con gran dosis de verdad).
Estoy profundamente agradecida de trabajar con Dana Basso, con Lisandro Penelas, con el músico Fabio Loverso (de un rigor con su cello y una gran sensibilidad para aportar climas con su música en vivo), y con nuestra genial asistente Bárbara Majnemer. Fue y es muy fácil dirigirlos porque son flexibles, se bancan mis dudas, idas y vueltas, cualquier idea se abren a probarla y juegan cien por ciento a favor de la obra.

Gracias Silvina Katz

Noticia completa:
Una mujer, un muchacho, un músico y el público. El lugar: un café. Allí se develarán historias de sensaciones, de imágenes vivas, de pequeños momentos transitados a pleno. Los recuerdos invaden el espacio. Elisa busca sostenerse encendida. Es la necesidad de ser y no sólo perdurar lo que la obstina.
Con La piel de Elisa nos preguntamos sobre el amor a la vida o sobre la lucha desesperada que hacemos por aferrarnos a ella. Eros versus Tanatos. La decadencia física es inevitable, pero ¿cómo preservar los signos vitales de sensualidad y el entusiasmo para transitar la vida? ¿Tiene fecha de vencimiento la sensualidad? Elisa, te hace reencontrar con tu estar vivo, o te señala que ya estás muerto. Elisa toma la bandera que le ofrece el muchacho, insiste en los pequeños detalles, persevera, lucha. A veces le va bien. A veces no. Obstinarse y resistir, no resignarse, creer en lo utópico (¿el muchacho?), como único camino para no dejarse vencer.

Autoría: Carol Fréchette
Traducción: Daniela Berlante
Actores: Dana Basso y Lisandro Penelas
Música en vivo: Fabio Loverso
Fotografía: Akira Patiño
Diseño gráfico: Tatiana Schumovich
Vestuario: Ana Nieves Ventura
Espacio: José Escobar
Prensa: Duche&Zárate
Asistencia y producción: Bárbara Majnemer
Dirección: Silvina Katz

Nuevo horario desde octubre 2017, los sábados a las 18.00 hs, En Espacio Callejón


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