Enviar
Red Teatral
locos por los musicales

Categorias


Noticias

Criticas

HISTORIA DE UNA VENGANZA




Crítica de la película 'Sweeney Todd', de Tim Burton


- DIRECTOR: Tim Burton
- AÑO: 2007
- INTÉRPRETES: Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Timothy Spall, Sacha Baron Cohen, Jamie Campbell Bower, Ed Sanders
- GUIÓN: John Logan, Stephen Sondheim, Hugh Wheeler, Christopher Bond
- ESTRENO EN EE. UU.: 21 - diciembre - 2007
- ESTRENO EN MÉXICO: 8 - febrero - 2008
- ESTRENO EN ARGENTINA: 14 - febrero - 2008
- ESTRENO EN ESPAÑA: 15 - febrero - 2008


Nos encontramos ante una adaptación de la versión teatral de “Sweeney Todd: the demon barber of Fleet Street”, musical en el que se cuenta la historia de la venganza sangrienta que lleva a cabo un barbero, Benjamin Barker (Johnny Depp), que lo tenía todo -un negocio próspero, una mujer hermosa a la que amaba con locura y una hija recién nacida que era la alegría de la casa- y que, sin embargo, lo perdió a manos de otro hombre, el juez Turpin (Alan Rickman), quien también se había fijado en la belleza de su esposa y condenó a Barker al destierro por un crimen que no había cometido. Quince años más tarde, el barbero vuelve a Londres bajo el nombre de Sweeney Todd y, se entera por Nellie Lovett (Helena Bonham Carter), una fabricante de empanadas de carne que vive debajo de la barbería que poseía Todd en el pasado, de que su esposa había acabado envenenándose y Turpin había adoptado a su hija Johanna, así que, ayudándose de sus antiguas cuchillas de afeitar y de la astucia de la Sra. Lovett, urde su venganza contra el juez para tomarse la revancha y recuperar a la chica.

Johnny Depp se saca de la manga una vez más, una interpretación que sólo está a la altura de unos cuantos. Encabeza el reparto con una seguridad impresionante, y lleva el peso de la película sobre sus hombros (compartido en ocasiones con Helena Bonham Carter) con una confianza absolutamente natural. Su Sweeney es un personaje atormentado, de mirada muerta e ilusiones perdidas, obsesionado hasta lo más profundo con llevar a cabo una venganza terrible. Canta sus canciones con pasión y muchos matices, y también con muy buen resultado a pesar de no haber hecho nunca antes un musical, porque, como bien dijo Sondheim a Tim Burton en relación con la adaptación de la versión teatral, él quería para la película actores que cantasen, no cantantes que actuasen. Además, Depp conecta de forma especial con el público en ciertas escenas en las que sólo éste puede ver su locura y entenderle (como ocurre en la canción ‘Epiphany’, en la que se imagina a sí mismo dando vueltas por Londres y amenazando a todos los viandantes con su navaja).

Por su parte, Helena Bonham Carter, interpreta bien a la Sra. Lovett, dándole un toque muy particular y deliberadamente alejado de la excepcional imagen que Angela Lansbury dejó en las retinas de miles de espectadores. Al igual que Sweeney Todd, Nellie Lovett está loca y Bonham Carter hace de ella casi una caricatura grotesca; es irónica y práctica, y también soporta a la perfección el papel de mujer enamorada pero no correspondida, que aumenta en el espectador esa sensación de desequilibrio mental y personalidad monstruosa. Sin embargo, en la parte cantada, Helena Bonham Carter tiene más problemas que Depp con la partitura, quizás porque el papel requiere a una actriz también muy entrenada vocalmente. Su voz carece en cierta medida de modulaciones y de una personalidad definida, pero a pesar de ello, consigue mostrar una Sra. Lovett creíble y oportuna. Además, la química que ambos actores protagonistas tienen en la pantalla es envidiable, se entienden a la perfección tanto con las palabras como con las miradas: monstruosas unas y dementes las otras.
El villano de la película está interpretado por Alan Rickman, que nos deja boquiabiertos, como viene siendo habitual, con este papel de malo sin escrúpulos, vicioso y egoísta, poniendo toda la carne en el asador para provocar el rechazo del espectador, y haciendo uso de la soberbia y cultivada voz que tiene para que nadie pueda olvidar fácilmente al odioso juez Turpin.

En cuanto a Timothy Spall (Beadle Bamford, el alguacil) y Sacha Baron Cohen (Pirelli), sus actuaciones son buenas, rozando lo genial en el caso de Cohen, que nos presenta un personaje repelente y carismático poniendo hasta un acento italiano que ni Al Pacino. Timothy Spall parece estar especializándose en personajes inmundos de personalidad cuestionable y moral inexistente, si bien realiza su trabajo con mucha corrección. Una de las gratas sorpresas de la película, y que además, puede convertirse en un descubrimiento importante, es el niño Ed Sanders, acertadísimo en su interpretación y magistral en las canciones que canta, haciendo gala de una voz preciosa y tremendamente profesional.

Fiel al talante neogótico que le ha acompañado a lo largo de su vida como director, Tim Burton realiza una película bañada en sombras pronunciadas y débiles luces al más puro estilo del claroscuro, limitando su paleta de colores al negro, gris, azul, marrón y blanco. Sin duda alguna, esto contribuye a crear la atmósfera asfixiante, casi claustrofóbica, en la que se mueven los personajes, y que traslada al espectador a un mundo de pecados muy cercano al infierno, al igual que los escenarios por los que deambulan estas figuras miserables (buhardillas en penumbra, hornos hediondos, callejuelas neblinosas o caóticos mercadillos), espacios de podredumbre humana corrompida por los vicios. Quizás Tim Burton abuse en algunas escenas de este contraste entre luz y oscuridad, que en cierta medida ahoga al público y le sume en un estado de incomodidad permanente, pero cada resplandor y cada sombra parecen estar medidos al milímetro para que así sea. Si tuviera que quedarme con una sola escena, tendría problemas para elegir, pues hay algunos pasajes que están tremendamente bien construidos y coreografiados, como es el caso de ‘Epiphany’, comentado anteriormente, o ‘A little priest’ (escena en la que la Sra. Lovett y Sweeney Todd maquinan el, probablemente, más monstruoso plan de la película, rodillo y macheta en mano). Ambos cuentan con unos cambios de cámara impresionantes y un montaje de imágenes muy bueno, sin duda, dignos de un buen musical cinematográfico y, sobre todo, dignos de Tim Burton. Sin embargo, como ocurre en todos los musicales, hasta en el mejor de los mejores, siempre hay alguna canción lenta que en el cine no funciona y ralentiza demasiado la historia: es el caso de ‘Johanna’, cuyos continuados reprises (y eso que han eliminado el de Turpin en relación con la versión original) llegan a cansar al espectador e inevitablemente, le dejan una sensación de una trama incompleta rellena con paja, aunque en realidad no sea así. Una pega que también se le puede poner a la película es el poco realismo que tiene la sangre que derraman los degollados, pues tiene un color tan rojo tomate y una textura tan espesa que restan cierto respeto a las situaciones macabras.

“Sweeney Todd” es, en definitiva, una asombrosa adaptación al cine de un exitoso musical, a la par que un reflejo de los vicios y pecados más bajos del ser humano, y la historia de un hombre castigado por la vida, todo ello contado desde una perspectiva satírica y grotesca que despertará los instintos más sangrientos del público. Absténganse los pusilánimes.



LO MEJOR
- La música de Stephen Sondheim
- Ver (y oír) a Johnny Depp desarrollar otro papel difícil de forma admirable
- La voz (especialmente hablada) de Alan Rickman


LO PEOR
- El poco realismo de la sangre
- La excesiva teatralidad que aporta la canción ‘Johanna’
CALIFICACIÓN FINAL: 4/5 IMPRESCINDIBLE

Esmeralda López Muñoz

google+