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HISTORIA DEL TEATRO IV: Barroco




Cuarto capítulo de la Historia del Teatro


Según los sectores más alarmistas el individualismo del Renacimiento solo podía conducir al desmoronamiento de la sociedad, de esta forma se fomentan una serie de aspectos para conservar las tradiciones. A una sociedad que reivindica la estética por encima de todo le sucede una marcada por el movimiento y la vida, por tanto una sociedad orientada al cambio. Sin embargo no todos los sectores evolucionan en el mismo tiempo y de la misma forma, esto crea un enfrentamiento entre tradicionalistas y renovadores que desembocará en una sensación global de inestabilidad.

Este periodo es el gran momento de esplendor de las fiestas públicas tales como bautizos, bodas o simplemente recibimientos reales. Estos son para el pueblo grandes acontecimientos aunque no participan activamente en ellos. Existían celebraciones populares en las que el publico si que intervenía no solo como espectador. Las fiestas, la ostentación y el gasto descontrolado son las principales características del barroco.

El género teatral se convirtió en uno de los más representativos del Barroco. Esto es debido al uso que de él hicieron los privilegiados del antiguo régimen. El poder no era ajeno al enorme potencial propagandístico que el teatro les ofrecía, además tenían el control absoluto del género ya que repartían las licencias para poder representar. Por ese motivo fue utilizado para llevar a cabo una campaña de difusión ideológica. Fueron dos los motivos esenciales para esa necesidad de refuerzo de los valores vigentes; la ciudad empieza a crecer debido a las migraciones desde el campo y era necesario tener el control sobre una masa cada vez mas amplia, también las generaciones herederas del antiguo régimen querían la pervivencia de sus privilegios y en un entorno renovado no hubiese sido posible. Por esto ultimo esas generaciones y sobre todo los escritores dependientes de ellos fueron los que se valieron del teatro para llevar a cabo ese control, perfectamente camuflado. Pero, ¿por qué el teatro y no cualquier otro género literario o manifestación publica? Es cierto que el teatro nunca se representa frente a masas como ocurre en una procesión o desfile, pero sus representaciones son mucho más frecuentes y la estancia del público mucho más larga, lo que contribuye a una mejor impregnación de la información recibida. Todas las artes visuales tienen la capacidad de asombrar, espantar o impresionar al público pero ninguna tiene la fuerza del teatro.

Durante el s. XVI España estaba en decadencia y vivía acumulando innumerables derrotas, por eso, el refuerzo de la figura del rey cobra tanto auge. El Rey es la representación del poder absoluto, una deidad en la tierra, por eso tanta derrota afectaba directamente a su imagen. El teatro tenía el suficiente poder como para promover la unión y así provocar un comportamiento de defensa para el gobernante. En el s. XVII también se continúa con esta corriente manipuladora pero con un fin reformador promoviendo, esta vez, la educación de la gente para una vida más recomendable. La tarea educativa le proporcionaba al pueblo una manera de pensar pero no para insertarse en un nuevo mundo si no para vivir ajeno a él.
Por tanto el teatro durante el barroco fue el gran aliado de la monarquía y el absolutismo.

Una de las costumbres que no cambiaron durante el barroco fue la utilización de las corralas como lugares donde llevar a cabo las representaciones. También se mantuvo la tradición medieval de representar obras religiosas en las iglesias y plazas pero el teatro se hizo más profesional y comercial, las compañías montaban espectáculos para ganar dinero.

Existían tres tipos de teatro:

El teatro religioso que estaba formado por los Autos Sacramentales, unas obras de un acto con personajes alegóricos que desarrollan un tema relacionado con la redención. Sobre todo se representaban durante la celebración del Corpus. En una carreta decorada lujosamente al aire libre, tenia lugar la representación.

El teatro cortesano se representaba en ambientes nobles. Son representación fastuosas llenas de adelantos traídos desde Italia para demostrar el gran poder económico de las clases más altas. Solían tener temas fantásticos y magia.

El teatro popular recopila la tradición medieval, renacentista… convirtiendo este teatro en un arte que conmueve, divierte y estimula. Es muy frecuente que combinen la realidad con la ficción y la comedia con la tragedia.

La temática era bastante variada;
El honor, sentimiento muy arraigado en la sociedad de la época, en todo su conjunto, no solo la nobleza. Aunque tenga que presentarse el mismísimo rey en persona el honor siempre queda restablecido.

La religión, aunque cuestionando algunos temas teológicos y presentando la venganza, hecho que no acepta la Iglesia, como posibilidad de solución a los problemas.

La tradición nacional es muy utilizada, también, convirtiendo canciones populares, historia de calle, batallas de la época, mitología, cuentos populares… en una obra.

El amor siempre esta protagonizado por dos jóvenes que deben superar una serie de obstáculos para conseguir que triunfe su amor, pero siempre acaba en matrimonio.

El tema es más importante que la acción, esto permite que puedan desarrollarse dos acciones a la vez.

En el barroco el teatro es un teatro de acción, no de personajes, pasan cosas pero no interesa la psicología de los personajes, por eso se crean uno estereotipos que aparecen en todas las obras: el galán, la dama, el gracioso, el malo poderoso, el rey… A pesar de ser prototipos, cada personaje habla de acuerdo a su clase, intercalando canciones con texto.

Las obras más representadas eran las comedias. Estas no iban dirigidas solo al pueblo llano, tenían mensaje para cada clase social; los nobles debían entender que la figura del rey se imponía siempre, los ricos que solo dentro de su clase social encontrarían la paz de la vida moral, al pueblo se le garantizaba defensa y protección bajo la figura del rey, incluso a veces, se les daba una pequeña esperanza de cambiar de estatus y también había mensaje para los rebeldes discrepantes del sistema, haciéndoles ver con sus propios ojos que el desobediente recibe siempre su castigo. Se dividen en tres actos: exposición, nudo y desenlace, se utiliza esta estructura para mantener la atención del público durante toda la obra. La escena nunca esta vacía y va alternando escenas rápidas y lentas para mantener el suspense. Nunca se respetan las tres reglas de acción, lugar y tiempo. También se mezclan diferentes tipos de discurso. Los incidentes son consecuencia lógica de algo y conducen a un final imprevisto.

También era muy apreciado el teatro breve. En las representaciones había una obra principal, una serie de historias cortas que, según su lugar y forma, recibían diferentes nombres: la Loa era el prólogo que buscaba la atención del público y, además, explicaba el argumento de la obra principal; el Entremés era un pasaje protagonizado por personajes rústicos que siempre se burlaban del bobo del pueblo, servía para llenar los entreactos; la Jácara era un romance cantado que narraba las fechorías y castigos de delincuentes; el Baile era una breve composición lírica, cantada por músicos, que iban narrando los pasos de baile y la Mojiganga que era un pasacalles burlón que finalizaba dentro de la corrala.

Lope de Vega fue el iniciador del teatro barroco, sobre todo por su obra: “El arte nuevo de hacer comedias” en las que dio las pautas del nuevo teatro que iba a llegar.

Llevó una vida bastante agitada dedicada al amor y la literatura. Se casó dos veces, después de la muerte de su segunda mujer se ordeno sacerdote pero, aun así, tuvo varios hijos de una nueva enamorada.

Aparte de su papel como impulsor del barroco destaca por su abundante producción, que abarca todos los géneros, aunque su gran creación se inscribe dentro del género teatral. Se calcula que escribió unas mil quinientas obras de teatro aunque solo se conservan trescientas. Abundan dramas sobre el uso injusto del poder y los apuros de la honra y las comedias de capa y espada, todo con una fuerte influencia de lo popular.

Las principales renovaciones que introdujo fueron la mezcla de lo cómico y lo trágico, de plebeyos y nobles y de diferentes tipos de verso. El dialogo es rápido y el monologo apenas se usa.
Entre sus obras destaca El perro del hortelano, Fuenteovejuna y El castigo sin venganza.

Calderón de la Barca fue digno sucesor de su maestro, Lope de Vega. Tenia una profunda creencia religiosa y pronto se ordeno sacerdote. Felipe IV le ordeno su capellán de honor, aparte del cargo que heredó de su maestro de organizador del teatro real.

En su obra predomina la serenidad, la reflexión y la perfección en contraste con la improvisación de Lope. Para él es muy importante la escenografía y el lenguaje, que se complica utilizando cultismos.
Escribió 120 comedias y 80 Autos Sacramentales, entre ellos La vida es sueño, La dama duende o El alcalde de Zalamea.

Así se pasa de una etapa positiva y de gran expansión a una recensión y represión que llevara a una gran explosión durante el s. XVIII, la Ilustración.


Carmen Bena

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