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JOAN CROSAS: UN ULISES DE VIAJE POR EL MUNDO TEATRAL




Todas las respuestas de este grande entre los grandes


Después de dos toques, un profundo “¿Sí?” contesta al otro lado de la línea. El teléfono nos trae, directamente desde la Ciudad Condal, la voz de Joan Crosas. Su timbre oscuro, de contrabajo, tiene un aire tranquilizador que invita a sentir, a soñar. Desde el momento en que Joan Crosas pronuncia sus primeras palabras, el aire se llena de colores y emociones, que se extienden por doquier como si sus sonidos fueran las ramas de un árbol que crecieran a una velocidad vertiginosa. Sin más dilación, comenzamos la entrevista.


> PERSONAL

REDTEATRAL: ¿Cuándo decidiste que querías ser artista?

JOAN CROSAS: Lo cierto es que creo que no lo decidí, fue cosa de la casualidad, imagino. De todas formas, yo de pequeño les decía a mis padres que quería ser músico. Y ellos me decían: “Bueno, si quieres…”, pero preferían que estudiase una carrera, porque un músico no se ganaba la vida. Estamos hablando de finales de los 40, principios de los 50. Pero yo siempre tuve ahí esa vena. Empecé a tocar la guitarra de joven, a cantar; estudié solfeo e interpretación… Y conseguí empezar en el teatro, y gracias a mi formación musical, llegué a los musicales más adelante. Fue una suerte, porque antes no había muchos actores que se hubieran formado específicamente para el musical, la mayoría venía de la zarzuela. En realidad fue una sucesión de cosas que se fueron enlazando. Yo en realidad no sabía por dónde irían los tiros.

REDTEATRAL: ¿Te consideras un actor famoso?

JOAN CROSAS: Bueno, yo, como persona, soy muy discreto. Lo de “actor famoso” me suena más a “actor mediático”, y yo en realidad, no lo soy. Recuerdo que una vez me dijo un director, muy amigo mío: “Nunca has querido ser un actor mediático, lo que para nosotros, los productores, es un inconveniente, porque tenemos que vender un producto”. Pero a mí no me gustan esas cosas. Creo que lo importante no está en la fama que se pueda tener, sino en intentar transmitir una solidez a la hora de incorporarse a un reparto, en el trabajo en sí, en crear un personaje, en la relación con los compañeros… En ilusionarse. Ser más o menos famoso... No me preocupa.


> TRAYECTORIA

REDTEATRAL: A lo largo de toda tu carrera has demostrado ser un actor enormemente versátil: has intervenido prácticamente en todo tipo de géneros interpretativos. Teniendo esto en cuenta, ¿qué prefieres: cine, televisión, teatro hablado, musical…?

JOAN CROSAS: Yo prefiero el teatro, sea musical o sea de texto: ese contacto directo con el público, esa energía, esa vitalidad; saber, en el momento, que estás levantando algo grande al lado de tus compañeros, poder transmitir unas sensaciones. Eso no lo dan ni el cine ni la televisión, que son mucho más técnicos; el resultado no lo tienes exactamente en tu mano, ni lo aprecias a corto plazo: no es inmediato. Pero claro, un actor tiene que ganarse la vida… Profesionalmente es una experiencia muy interesante también. La verdad es que yo me enamoré del cine en la época que hacía doblaje, cuando veía trocitos de grandes interpretaciones… Me enamoré de la interpretación, de la cámara. Y la televisión también es un mundo maravilloso, pero depende de los personajes, porque tiene un peligro para el actor, y es que termine haciendo de sí mismo. Hay que buscar mucho para encontrar un personaje que tenga una envergadura, una solidez. En televisión casi prefiero hacer episódicos, porque, al ser una evolución de menos capítulos, tienen un desarrollo más interesante.

REDTEATRAL: ¿En qué te basas para seleccionar los proyectos en los que participas?

JOAN CROSAS: En la intuición. Una de las cosas que siempre digo es que, si me llega un guión que no puedo dejar de leer, me interesa. En eso, mi representante, Paloma, y yo, tenemos mucha complicidad, porque después de leer los guiones que llegan, los comentamos, y es curioso que siempre nos dejemos guiar los dos por la intuición.

REDTEATRAL: Sí, la verdad es que parece algo muy básico, pero en realidad es la clave de todo.

JOAN CROSAS: Exacto, yo creo que sí.


REDTEATRAL: En 1992, pusiste la espeluznante voz en off de la obra “Terrrific”…

JOAN CROSAS: ¡Sí! (Risas)

REDTEATRAL: … ¿cómo es la experiencia de trabajar con ‘Tricicle’?

JOAN CROSAS: Yo me divertí… No os lo podéis ni imaginar. Me costaba muchísimo entrar en el personaje… Era una terrorífica voz en off, y tenía que cerrar los ojos e imaginarme qué estaría ocurriendo en el escenario cuando se oyera. Y recuerdo que, cuando grabábamos, tanto Carles, como Joan, como Paco, intentaban explicarme lo que pasaría. Era como si me lo hicieran… Y yo me lo imaginaba… y me reía sin parar. Me reí mucho con ellos.

REDTEATRAL: ¿Barajasteis hacerlo en directo en alguna de las representaciones?

JOAN CROSAS: Hombre, me habría gustado mucho hacerlo en vivo. Pero en aquellos momentos yo estaba haciendo “Los Miserables” en Madrid, y ellos tenían que salir de gira. Recuerdo que lo comentamos y yo estuve dispuesto (como Constantino Romero, que había puesto su voz en “La Tienda de los Horrores”, y él alguna vez lo hizo en directo). Debe de ser una experiencia muy interesante.


REDTEATRAL: Pasando al terreno más musical, de todos los musicales en los que has intervenido, ¿cuál es tu favorito?

JOAN CROSAS: Uf, ésta es la pregunta más difícil de contestar, porque cada musical, cada personaje, cada montaje, el director, los elencos, son tan distintos… Cada uno a su manera es especial. No podría contestar, no me atrevo, porque tengo miedo de traicionar a alguno de ellos. Todos. Puede parecer un tópico, pero todos.

REDTEATRAL: ¿Te gustaría destacar a alguno de tus personajes?

JOAN CROSAS: Por motivos personales, la época de “Sweeney Todd” fue muy difícil para mí, porque venía de una operación y recuerdo que me costó muchísimo afrontarlo físicamente, pero el personaje era tan potente que me arrastraba. Mientras estaba en escena, no me acordaba del dolor.


- “Los Miserables”
REDTEATRAL: Uno de los musicales por los que sentimos más admiración todos los miembros de RedTeatral es “Los Miserables”. Después de haber tenido la oportunidad de participar en el montaje de esta obra, ¿con qué te quedas?

JOAN CROSAS: Pues fue mi primera experiencia en musicales después de “Mar y cielo”. Pasé cinco sesiones de casting, y después vinieron un equipo inglés y un equipo americano y los volvieron a hacer. Fueron casi dos años de audiciones: se dejó, se retomó… (y mientras, yo seguía con los bolos de “Mar y cielo”). Recuerdo que fui a Londres y vi “Los Miserables” una noche, yo solo… y salí del teatro llorando. No sabía lo que me había traspasado, después de haber visto lo que había visto (que, encima, me había enterado de poco, porque por aquella época, mi inglés era aún muy básico), pero la sensación fue de desconsuelo total: no daba crédito a lo que había visto. Después lo vi también en Nueva York y en París… y, curiosamente, ésta última fue la versión que me gustó menos. Es extraño, quizás, porque es una obra de Víctor Hugo y en su misma lengua… Pero ahora que he estado más tiempo en Francia he descubierto que los franceses no son mucho de musicales: ellos tienen su cabaret, su propia forma de ver el musical.

REDTEATRAL: Es cierto, los franceses tampoco son muy creadores de musicales, como pueden serlo los ingleses o los norteamericanos.

JOAN CROSAS: Claro, de hecho, los compositores de “Los Miserables” hicieron una versión que se estrenó primero en Francia y no funcionó.

REDTEATRAL: La versión del 81.

JOAN CROSAS: La misma. Tuvieron que llevársela a Inglaterra para que crearan lo que nosotros conocemos.

REDTEATRAL: Y, ¿qué te descubrió la versión española de “Los Miserables”?

JOAN CROSAS: La capacidad de emocionarme, de pensar que eso se podía hacer en España. La experiencia personal fue impresionante.

REDTEATRAL: Cuando se trajo esta obra a España, todavía no se tenía un gran conocimiento del género musical en nuestro país (el público medio sabía de la existencia de “Jesucristo Superstar” y poco más). ¿Qué significó para el panorama musical español la representación de “Los Miserables”?

JOAN CROSAS: De alguna manera, fue como un segundo arranque de los musicales. Ya se habían hecho “Evita”, “Jesucristo Superstar”, “El Diluvio que Viene”… pero fue a partir de aquí cuando los productores se animaron, porque en aquel momento, “Los Miserables” supuso un riesgo enorme a nivel económico. Hay que tener en cuenta que montar un musical no es montar cualquier obra de teatro: necesita mucho más apoyo económico, mediático, etc.

REDTEATRAL: Bueno, hay rumores, desde hace ya un tiempo, de que “Los Miserables” podrían volver a representarse en España…

JOAN CROSAS: ¿Ah, sí? (Risas).

REDTEATRAL: … ¿te gustaría repetir la experiencia? ¿Interpretarías un papel diferente a Thénardier?

JOAN CROSAS: No lo sé. Me pasó lo mismo con “Mar y cielo”, que hace ya veinte años que lo hicimos (yo entonces tenía cuarenta), y entonces, podía soportarlo. Pero puede que ahora no, y pensé que sería bueno que otra gente pudiera hacer ese personaje, que tuvieran la oportunidad. Quizás, con “Los Miserables” sería igual: es importante que volvieran a montarlo, pero con gente nueva, para que el público tuviera ocasión de ver sangre distinta. Creo que diría que no... No porque el personaje no me gustase (risas), sino en un acto de apostar por el futuro. Que los actores jóvenes tengan la oportunidad de enfrentarse a personajes como Thénardier, Javert o Jean Valjean. Es algo fantástico para una carrera.

REDTEATRAL: ¿Recuerdas alguna anécdota que ocurriera durante el tiempo que estuviste en la producción de “Los Miserables”?

JOAN CROSAS: Pues durante los castings me pasó una cosa curiosa. Por aquel entonces, yo me consideraba actor dramático, y me presentaba siempre al papel de Javert (me preparaba ‘Estrellas’). Recuerdo que la primera vez que lo hice, Ken Caswell, el director inglés, me dijo al terminar la canción: “Muy bien, pero prepárate esto y vuelve dentro de unos días”. Y me dio las partituras de Thénardier (risas). Claro, yo le dije: “Se lo agradezco muchísimo, pero debo ser sincero con usted: yo me considero un actor dramático, no cómico”, a lo que él respondió: “No quiero un actor cómico para Thénardier. Quiero un actor” (risas). Claro, yo respeté su decisión y me preparé el casting de Thénardier. Fue entonces cuando se suspendió la producción de “Los Miserables”, y tardaron muchos meses en retomarla. Cuando esto ocurrió por fin, me llamaron de nuevo, esta vez los americanos, y yo me volví a presentar como Javert (risas). Pero me pasó exactamente lo mismo… Así que parece que estaba predestinado a hacer de Thénardier. Después, cuando Ken Caswell retomó la dirección, me llamó directamente.
Y bueno, durante las representaciones de “Los Miserables” pasaron muchas cosas… Recuerdo una vez que se me cayó un trozo de las barricadas en la cabeza, y empezó a salirme sangre por la frente, ¡pero no me di cuenta! Estaban todos los técnicos y los actores pendientes, porque ellos lo vieron. Y yo hice mi escena de ‘Las cloacas’, salí del escenario y me encontré con una chica que llevaba algodones y agua oxigenada para curarme… Claro, yo les decía: “¿Qué os pasa?” Al final me dieron dos puntos (risas).

REDTEATRAL: Qué profesionalidad…

JOAN CROSAS: Si es que no te das cuenta. Yo recuerdo haber actuado con 38º de fiebre o más, y pensar: “No voy a poder hacerlo, no voy a poder”, y te subes al escenario y se te olvida que estás con fiebre, o con dolor de muelas… Es curioso, sí. Debe de ser eso que llaman “energía emocional” (risas).

- “Sweeney Todd”
REDTEATRAL: Tú interpretaste el papel de Sweeney Todd durante dos temporadas (1997-1998). Éste se considera uno de los personajes más complicados del teatro musical, tanto interpretativa como vocalmente. ¿Cómo lo preparaste?

JOAN CROSAS: En realidad todos los personajes son complicados… Pero a Sweeney recuerdo que lo preparé primero musicalmente, porque sabía que era una de las partes más difíciles (está cambiando de tonalidad constantemente, de tempo), y cuando ya tuve controlado el plano musical, sin darme cuenta, tuve al personaje. La música es tan fiel a lo que le ocurre al personaje que, cuando estás interpretando las canciones, sabes lo que le está pasando, porque la música lo refleja perfectamente. Creo que Sondheim, en este sentido, es brutal: es muy teatral, maravilloso. Me acuerdo de haber estado ensayando, y tener allí a Mario (Gas) sin decirme nada. Y yo le pedía: “Pero, Mario, ¿qué pasa? Dime algo”, y él siempre me contestaba: “No, no, está perfecto, Juan; es que es así” (risas). Y yo creo que todos los actores que han hecho “Sweeney Todd” te dirían lo mismo (por ejemplo, Teresa Vallicrosa, de su papel de Lucy, ‘la Loca’, con esa partitura…). Cuando tienes la música metida en tu organismo, te sale el personaje.

REDTEATRAL: ¿Qué destacas de una producción como la de “Sweeney Todd”, con la complejidad escénica que implica?

JOAN CROSAS: Eso fue lo más complicado. Yo me saco el sombrero ante el regidor (Tito Lucchetti) y los técnicos, porque eso es como un reloj, es milimétrico. Se merecen un gran aplauso… Es uno de los montajes en los que los técnicos deberían salir a saludar junto a los actores. Lo que hacían era fabuloso. Es que hasta conseguían que la luz reflejara la humedad de Londres. Y la orquesta estaba arriba, así que veíamos al director por un monitor… Pero teníamos que actuar y no podíamos mirarle, y aun así, necesitábamos su ayuda musical. Así que, muchas veces, Manuel Gas me pillaba al vuelo, haciendo un esfuerzo grandísimo.

REDTEATRAL: Pues a ver si tenemos suerte y la vuelven a montar.

JOAN CROSAS: Sí, parece que sí. Por ahí van las cosas (risas).

REDTEATRAL: Recientemente, en las pantallas de cine se ha visto la adaptación cinematográfica que Tim Burton ha hecho del musical. ¿Has tenido ocasión de verla?

JOAN CROSAS: No, aún no he podido. De todas formas, hay que pensar que el cine es distinto al teatro: la esencia será la misma, pero contada con otros medios. Lo que en el teatro es un intercambio de energía, en el cine es montaje, luz, efectos especiales… Es totalmente diferente. A mí me encantará ver la película, pero no creo que me influyese demasiado, ni que le sacase una comparación.

- “Mar i cel”
REDTEATRAL: ¿Qué se siente al participar en un musical creado en España?

JOAN CROSAS: Pues fue una sorpresa. Yo, en la época, era muy joven; no era consciente de lo que significaba. Tampoco sabía mucho acerca de los musicales, pero sí conocía el trabajo de ‘Dagoll Dagom’. Cuando me propusieron participar en “Mar i cel” yo estaba en el Teatre Lliure; un día vino (Joan Lluís) Bozzo y me ofreció el personaje, junto con Isabel Soriano (que hacía del grumete). Bozzo tenía claro que quería un contrabajo y un flautín para dos de los personajes, y se basó en nosotros para hacer el casting del resto. Y no es que fueran dos personajes protagonistas, pero fueron su referencia.
Yo conocía la obra porque había leído el libro de Àngel Guimerà, y me pareció una aventura maravillosa hacer un musical de un texto propio, con una historia de aquí, para aquí. Creo que debería hacerse más, porque textos, tenemos; autores, tenemos; y hay personajes extraordinarios en la literatura española.

REDTEATRAL: Al representar durante tanto tiempo una obra en catalán, ¿cuesta aprenderse las letras en castellano?

JOAN CROSAS: (Risas) Hay muchas anécdotas sobre eso. Cuando hicimos el primer bolo con “Mar y cielo” en castellano por Zaragoza nos salían algunas palabras en catalán, y nos reíamos mucho. Estas cosas siempre pasan si llevas mucho tiempo haciendo una obra en una lengua y tienes que cambiar a otra. Pero para mí no ha habido problema entre el catalán y el castellano. Ahora me va a pasar también con “Don Quichotte Contre L’Ange Bleu”, que después de hacerlo tanto tiempo en francés, voy a tener que hacerlo en castellano (aunque creo que me va a resultar más fácil, porque al ser la lengua de Cervantes, es más rica y ayuda con el personaje).
Con “Sweeney Todd” nos pasó lo mismo, pero gracias a la dirección de Mario Gas no tuvimos problemas con el cambio, a pesar de haber tenido sólo nueve días para prepararlo. Fue estupendo, y en ningún momento me sentí incómodo. Es más, cuando ahora recuerdo “Sweeney Todd”, me vienen a la cabeza las canciones en castellano. En catalán… es que no me acuerdo (risas).

REDTEATRAL: ‘Dagoll Dagom’ también recibió un Premio Especial en la pasada edición de los ‘Premios Gran Vía’ por haber conseguido exportar “Mar i cel”. ¿Qué habría que hacer para potenciar que surgieran más compañías buenas que crearan musicales autóctonos?

JOAN CROSAS: Se necesitan más iniciativas, que los productores se animen, porque tenemos creadores, directores, músicos… Los productores tienen que decir: “Vamos a apostar por esto”. Tenemos material de sobra para exportar (el caso de “Mar i cel” no es único, porque también está “Hoy no me puedo levantar”, por ejemplo). Incluso vinieron unos canadienses para llevarse “Mar i cel”, y al final no pudo ser por problemas internos de ellos, pero estaban interesados en la idea. Yo creo sinceramente que valdría la pena intentarlo.

- Otros musicales en España
REDTEATRAL: Podría decirse que tu interpretación de Billy Flynn en “Chicago” te consagró dentro del género musical y te dio cierto renombre. ¿Qué nos puedes contar de tu experiencia en este musical?

JOAN CROSAS: En “Chicago” me reencontré con Ricard Reguant, que es un amigo de toda la vida con el que ya había trabajado en “Germans de Sang”. Yo le conocía muy bien, tanto a él como su forma de trabajar, así que me resultó muy fácil. Recuerdo que Ricard me llamó y me preguntó: “¿Tú conoces un musical que se llama “Chicago”? Y yo sólo había oído hablar de él, pero no lo había visto. A lo que él me dijo: “Pues tendrías que verlo, porque quiero que seas Billy Flynn”. Así que me fui a Londres; allí había un actor que lo interpretaba de una forma maravillosa, y me conquistó… Nos pusimos a trabajar enseguida, y de la experiencia de “Chicago” recuerdo, sobre todo, a Barry McNabb, el coreógrafo, un tipo estupendo. Me hizo trabajar mucho: números de magia, bailes… Todo fue obra de Barry, que me llevó a extremos insospechados (risas).


REDTEATRAL: Gracias a “My Fair Lady” conseguiste el Premio MAX al mejor actor de reparto. ¿Qué se siente al ganar un premio tan importante?

JOAN CROSAS: Lo de los premios, en realidad, es una mezcla de casualidad y otros muchos factores, como estar en el momento justo, o los contrincantes que tienes. Para mí fue una sorpresa, porque el Premio MAX es el más importante a nivel teatral, y que se lo dieran a un actor de un musical me llenó de orgullo… Primero, para el mundo de los musicales, pues eso significaba que los consideraban lo suficientemente importantes como para optar a los Premios MAX. De todas formas, yo creo que el MAX se lo dieron al personaje: al resultado. En mi opinión, lo más importante de “My Fair Lady” fue conseguir una adaptación tan personal de la obra en España. El MAX fue muy agradable para mí, pero es sólo una circunstancia.

REDTEATRAL: Cuéntanos algo de la producción de “My Fair Lady”.

JOAN CROSAS: Pues lo más importante que pasó en “My Fair Lady”, puede decirse que fue la elección de los personajes. Corrieron un riesgo enorme los productores y Jaime Azpilicueta, el director, por no tomar el referente de la película -pasó con todos los personajes: con el de José (Sacristán), con el de Paloma (San Basilio), etc-. Cuando tienes una película y montas un musical, a todo el mundo le va a recordar a lo que ya ha visto en el cine. En el caso de mi personaje (Alfred Doolittle), todo el mundo se iba a acordar de aquel señor bajito, gordito, simpático, borracho… Y yo le decía a Jaime: “Es que yo no tengo este aspecto”, pero él quería montar otro personaje. Eso es lo que a mí me gusta de cuando traen un musical aquí: poder crear y desarrollar a los personajes, no tener que sujetarme a las limitaciones que imponen Broadway o Londres.

REDTEATRAL: ¿Se te han abierto puertas gracias al Premio MAX?

JOAN CROSAS: La verdad es que no lo sé. Toda mi vida profesional ha tenido los altibajos normales, y yo he seguido con la misma sensación de siempre. Quizás la gente hable un poco más de ti, pero normalmente, estas cosas suceden a tu espalda. Yo no vivo pendiente de ello.

- “Don Quichotte contre l’Ange Bleu”
REDTEATRAL: ¿Otra adaptación más de la novela de Cervantes o algo diferente? ¿Qué nos puedes contar de la obra?

JOAN CROSAS: No es una adaptación de la novela de Cervantes: no es un simple “Quijote” teatral. Lo que sí ha conseguido Jérôme (Savary) ha sido captar la esencia y espíritu de don Quijote, de un personaje soñador que lucha por salvar al mundo de la decadencia, de la vulgaridad, “que desfaze entuertos”. Además, lo ha unido a otro personaje, el Ángel Azul, símbolo del cabaret alemán. Jérôme mezcla los dos mundos, que en realidad son dos mundos decadentes (el de don Quijote es el de un soñador actual, que se ve apaleado por todas partes, por la pérdida de las utopías y los ideales, y el del Ángel Azul es un cabaret en el que la gente está porque no tiene otras perspectivas de futuro). La mezcla de ambos personajes es verdaderamente explosiva, y permite hacer una ácida crítica social, además de jugar con los sentimientos. Gracias a la imaginación de Jérôme Savary, el resultado es diferente a cualquier cosa que se haya hecho con anterioridad.

REDTEATRAL: ¿Qué le aporta a la historia y al personaje de don Quijote el punto de vista francés?

JOAN CROSAS: Bueno, estamos hablando de un personaje que está enamorado, que no ha visto nunca a su amada pero que está seguro de lo que siente y sabe perfectamente cómo es ella. Y, de pronto, se encuentra delante de una señora que se dedica a hacer la ‘Danza de los siete velos’ en un cabaret… Y llega a enamorarse de ella. Además, hay una serie de frases que ha colocado Jérôme en la historia que hacen que el personaje nos descubra otra forma de amar, otros mundos en los que, generalmente, él se siente perdido, pero también atraído. La gente de París lo entendió perfectamente, la verdad, y eso que yo tenía miedo de que el personaje no fuera demasiado conocido allí, o que se le conociera simplemente como tópico. Pero el público llegaba a emocionarse, y eso es lo más bonito que le puede pasar a un actor.

REDTEATRAL: ¿Cómo surge la oportunidad de participar en “Don Quichotte Contre L’Ange Bleu” en Francia?

JOAN CROSAS: Pues la verdad es que no lo hemos comentado nunca, pero sé que Jérôme siempre lo tuvo muy claro… Me llamó por teléfono y me preguntó si tenía algún fin de semana libre para encontrarme con él cerca de Perpignan, así que allí me fui. Quedamos en un pueblecito, delante de una iglesia, y nos bajamos los dos, cada uno de su coche, como si fuésemos dos pistoleros (risas), esperando a ver qué pasaba. Y, cuando me vio, lo primero que me dijo fue: “Tú eres mi Quijote”.

REDTEATRAL: Qué bonito…

JOAN CROSAS: (Risas) Sí, nunca se me olvidará. Después de eso, ya no tuve necesidad de preguntar los porqués… Luego, él me contó la historia y yo me enamoré de ella, y además, me encantó Jérôme, con esa pasión que desprendía. Pero nunca le he preguntado por qué me escogió a mí.

REDTEATRAL: ¿Ves diferencias entre el público francés y el español?

JOAN CROSAS: Es difícil de decir… Realmente, sólo tengo una experiencia en Francia, y alguna que otra referencia por ahí, pero no creo que sea suficiente para juzgar y acertar. Yo diría que los franceses son muy expresivos, y captan mucho los detalles, cosa que me sorprendió muchísimo. Notan esos pequeños gestos que tú introduces casi intuitivamente para expresar ciertas emociones; reaccionaban en momentos que demostraban una sensibilidad muy especial. Hilan muy fino. La verdad es que en las grandes cosas también se enardecían, porque después del can-can de la primera escena, reventaba el teatro. Yo, en ese momento, andaba detrás del escenario, y siempre oía una ovación atronadora, cada día, daba igual si era público joven o mayor. Por ejemplo, en París, los domingos se hace una ‘matinée’ (una función a las 15:00 h, que aquí en España sería impensable), y siempre se dice que es una función para señoras mayores (risas). Pues daba lo mismo, demostraban el mismo entusiasmo, y eso me resultaba muy curioso. Aquí en España, por ejemplo, hay días que decimos: “El público hoy está frío”, y cosas así. Esa sensación no la recibía en París, el público siempre estaba allí. Lo que estoy viendo últimamente es que el público español está yendo cada vez más a ver musicales, tanto la gente joven, como la gente mayor, y eso a mí me llena de orgullo: saber que el mundo del teatro, que incluye al musical, tiene buena salud.

REDTEATRAL: ¿Vais a hacer gira con “Don Quichotte contre L’Ange Bleu”?

JOAN CROSAS: Sí, vamos a hacer una pequeña gira ahora, en festivales de verano, y después tendremos una pausa desde agosto hasta enero, en la que voy a hacer otra cosa aquí que ahora os contaré…

REDTEATRAL: ¿Sí?

JOAN CROSAS: Sí… A lo mejor ya lo sabéis…

REDTEATRAL: No, no. Sorpréndenos.

JOAN CROSAS: Bueno, pues voy a hacer ‘el Sweeney’.

REDTEATRAL: ¿De verdad? Vaya, pues enhorabuena.

JOAN CROSAS: (Risas) Gracias. Además, es que la cosa va muy bien. Mario (Gas) me lo dijo, y claro… A lo mejor puede parecer que contradigo a lo que comenté anteriormente sobre “Los Miserables”, pero lo que pasa con “Sweeney Todd” es que Mario quiere conservar al máximo el mismo elenco de la otra ocasión (me lo pidió por eso), y, además, que van a ser sólo tres meses. También me viene muy bien, porque yo termino justo en agosto con “Don Quichotte…” y empiezo los ensayos de “Sweeney Todd” para estrenar en octubre y permanecer en cartel hasta diciembre. Después, en enero, retomaré la obra de “Don Quichotte…” en París y haremos gira por Francia. Se está mirando ya si podremos tener temporada en España, tanto en Madrid, como en Barcelona.


> EL FUTURO

REDTEATRAL: Y enlazando ya con el futuro, después de haber sido dos veces candidato al premio al mejor actor de reparto por la “Associació d'actors i directors de Catalunya”, ganador del premio “Locos por el teatro”, ganador del MAX al mejor actor de reparto, ganador del ‘Premio Gran Vía’ Honorífico… ¿Crees que aún te queda algo por demostrar?

JOAN CROSAS: Pues creo que, demostrar, nada. A lo largo de mi vida me han pasado cosas muy bonitas, y lo único que quiero es que me sigan pasando, en lo personal y en lo profesional, como todo el mundo. Lo que yo quiero es poder seguir aportando energía, servir de referencia a quien está interpretando, ayudar a que la gente joven se ilusione por el teatro. Esto es muy importante, pues yo, en la época que empecé en este mundillo, no tenía unos referentes. Quiero comentar ahora lo mismo que dije en mi discurso el día de la entrega de los ‘Premios Gran Vía’: que cuando empiezas a andar, la meta es llegar a Ítaca, pero después, te encuentras con que eso, en realidad, es lo menos relevante. Lo que de verdad importa es que has empezado un viaje, y que durante éste, te vas encontrando, a cada paso, muchas pequeñas Ítacas, y también, gente con la que vuelves a coincidir después de muchos años. Eso es lo más bonito, crear esa gran familia.


REDTEATRAL: Para terminar, ¿qué opinas de RedTeatral?

JOAN CROSAS: Bueno, lo primero que quiero hacer es daros las gracias.

REDTEATRAL: ¡Gracias a ti, de verdad!

JOAN CROSAS: Me parece que hacéis una labor fantástica. El otro día lo comentaba con el director de contenidos de RedTeatral y le decía que, cuando estaba fuera de España, lo primero que hacía todos los días era abrir el portátil y leer los periódicos por internet para estar informado de todo. Internet se ha convertido en un medio de información bestial sin límites, y el hecho de tener ahí una revista sobre teatro que pueda ir creciendo, edificándose, y abriéndose para que todo el mundo pueda acceder a ella es maravilloso. Yo lo agradezco muchísimo, de verdad.

REDTEATRAL: Nosotros también agradecemos mucho la gran simpatía de actores como tú, Joan, y esperamos poder seguir trabajando con vosotros en una relación simbiótica.

JOAN CROSAS: (Risas) Claro, ahí está la complicidad… Y bueno, he hablado por los codos, ¡vais a tener un trabajo inmenso!

REDTEATRAL: No te preocupes, a nosotros esto nos encanta. Muchísimas gracias por todo y mucha suerte.

JOAN CROSAS: A vosotros.


La profunda voz de Joan Crosas se apaga después de una hora de conversación y da paso de nuevo al sonido metálico de la línea telefónica… Pero en el aire aún se mantiene su eco, agradable, tranquilizador, como la sensación de cosquilleo que queda en las yemas de los dedos después de haber acariciado el terciopelo, como la impresión de una luz brillante que permanece en la retina incluso después de haber cerrado los ojos. Todavía flotan en el ambiente las palabras poderosas de este Ulises teatral, cuyo viaje a Ítaca, como decía Kavafis, rogamos que sea mucho más largo aún…


Esmeralda López Muñoz


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