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Cirque du Soleil - Varekai
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Cirque du Soleil

Cirque du Soleil - Varekai 2008

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Pais: España
Ciudad: Madrid
Año: 2008
Teatro: GRAND CHAPITEAU - CASA DE CAMPO

Direccion

Letras

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Datos Generales

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Datos de esta Versión

En la cumbre de un volcán oculto en la frondosidad de un bosque, existe un mundo extraordinario… un mundo donde algo completamente diferente es posible. Un mundo llamado Varekai.
La historia de Varekai comienza cuando un hombre joven se tira en paracaídas y, como caído del cielo, aterriza en el centro de un bosque misterioso y mágico, un lugar fabuloso habitado por criaturas fantásticas. Este hombre inicia una aventura tan absurda como extraordinaria. En este día, en las fronteras del tiempo, en este lugar donde todo es posible, se inicia un inspirado encantamiento a la vida redescubierta.
La palabra varekai significa "dondequiera" en el lenguaje romaní de los gitanos, los eternos nómadas. Esta producción rinde homenaje al espíritu nómada, al alma y al arte de la tradición circense y a la pasión infinita de aquellos cuya búsqueda les conduce a Varekai.

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Datos Adicionales

Personajes.
Ícaro
Inocente y vulnerable, se encuentra herido en un mundo desconocido. Su deseo de vivir y superar sus miedos le impulsará a superarse y a volver a nacer.

La Prometida
Una criatura exótica que hechiza a Ícaro con su belleza y sensualidad. Se convertirá en la luz que le guiará y él, a su vez, será el catalizador de su metamorfosis.

El Vigía
Científico loco e inventor ingenioso, coleccionista de los recuerdos del mundo e intérprete de señales, éste es un hombre que recibe señales, transforma los sonidos y alerta sobre dificultades y tribulaciones futuras. Vive apostado en su nido-laboratorio.

El Guía
Tostado y ajado por el sol de varios siglos, es como un bisabuelo amable y frágil: un anciano sabio cuya misión consiste en inspirar y provocar el cambio.

Los Actos:
Aro aéreo
Suspendida a gran altura sobre el escenario o volando por los aires sobre su aro, una joven realiza una serie de ejercicios haciendo gala de su flexibilidad y fortaleza.

Correas aéreas
Dos acróbatas colgados de las muñecas se deslizan con elegancia por encima del escenario, realizando unas piruetas acrobáticas originales en un alarde sincronizado de precisión y potencia. Con una correa doble, los dos artistas se funden en uno en pleno vuelo para realizar una serie de ejercicios acrobáticos impresionantes.

Números cómicos
¡Qué sería de un circo sin sus payasos! Mooky y Steven divierten al público asistente con un número que es sencillamente absurdo.

El vuelo de Ícaro
Con agilidad, maestría y sensibilidad, un joven realiza sorprendentes vuelos en picada y contorsiones en la red que le mantiene cautivo.

Danza georgiana
Este número se inspira en la larga tradición de resistencia de los georgianos ante los diferentes invasores a los que debieron enfrentarse con el paso de los siglos. Los movimientos de los bailarines evocan los combates librados por los georgianos contra las potencias vecinas deseosas de conquistar su territorio. Un número de resistencia, precisión y una pequeña dosis de frenesí.

Equilibrio sobre unas varas
La gracia, fortaleza y flexibilidad de Irina resultan sorprendentes, mientras mantiene el equilibrio sobre una serie de varas estratégicamente ubicadas. Apoyada sobre las manos o los pies, se contorsiona sobre las varas para mantener un equilibrio delicado.

Juegos icarianos
Los Juegos Icarianos, una antigua disciplina de las artes circenses prácticamente desaparecida en la cultura circense contemporánea de hoy, regresa a la pista central. Los miembros de una misma familia suelen presentar este número muy arraigado en la tradición. Como tributo a esta tradición, los Icarianos junto con otros acróbatas encarnan esta espectacular exhibición de malabarismos humanos. El cuerpo humano se convierte en catapulta y recogedor en un número elaborado, explosivo y con gran carga coreográfica que requiere fortaleza, equilibrio y agilidad.

Malabarismos
Un virtuoso de los malabarismos, Octavio Alegria manipula bolos, pelotas de fútbol, sombreros y pelotas de ping pong con las manos, los pies, la cabeza e incluso la boca.

Bombilla
En su búsqueda incesante de formas nuevas e ingeniosas de intervenir o interferir en la vida de los habitantes del bosque, el Vigía saca al Guía de un aprieto.

Columpios rusos
¡Impresionante! Impulsados por dos trapecios rusos, los acróbatas se lanzan por los aires hasta aterrizar sobre las muñecas cruzadas de sus compañeros o sobre una tela de seguridad. Los acróbatas, con sus hazañas de audacia sin igual, se atreven incluso a planear de un trapecio en movimiento a otro.

Superficie deslizante
Sobre una superficie deslizante especial, los artistas se impulsan, se cruzan entre sí, se lanzan y se atrapan para crear la ilusión de patinar.

Solo sobre zancos
Como una marioneta articulada, el artista encaramado sobre unos zancos se tambalea en una danza emocionante.

Triple Trapecio
Desde lo alto de su trapecio, cuatro jóvenes mujeres realizarán una serie de movimientos acrobáticos impresionantes, haciendo gala de gracia, sensualidad y de una sincronización impecable.

Meteoros de agua
Tres jóvenes acróbatas hacen girar, por encima de sus cabezas y a gran altura, unas cuerdas con unos meteoros de metal en los extremos. Manejando sus cuerdas con una agilidad fuera de lo común, realizan además unas figuras acrobáticas increíbles.

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Elenco

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Crítica

Cuando Ícaro desciende de los cielos al mundo oculto de Varekai (“dondequiera” en el lenguaje romaní de los antiguos gitanos), el espectador apenas es consciente de que, lo que a continuación va a contemplar, es una maravilla visual digna del mayor espectáculo del mundo.

Así, sin tapujos, el circo del sol consigue, con su nuevo espectáculo, transportarnos a un mundo extraño, ataviado con los ropajes de un frondoso bosque, donde todo es posible, incluso la excelencia escénica a la que, por otro lado, ya nos tienen acostumbrados. Varekai sorprende, sin embargo, por su cuidada disposición escénica, y por el hilo argumental, mucho más claro y conseguido que en anteriores trabajos, aportando a la representación, la clásica magia del circo del sol y, además, la sintonía total de los elementos que forman la escena. Nada sobra en la producción, y todo está al servicio de un “¿Quién da más?” que se va superando a cada momento.

Desde la original introducción, a los continuos números circenses, cada vez más arriesgados y espectaculares (cabe destacar, aquí, la impresionante danza georgiana, los malabarismos de Octavio Alegría, o la arriesgada puesta en escena y desarrollo del número de columpios rusos, sin duda uno de los más aplaudidos), pasando por las dos geniales intervenciones de la pareja cómica de la noche (en un original y sorprendente “playback” en busca de la luz, o la demencial aparición del mago y sus, aún más, demenciales trucos), o la labor orquestal y vocal que dan la nota, con acierto y riguroso directo.

Lo que el espectador contempla no es más que un espectáculo mayúsculo, presentado con la humildad de los antiguos artistas circenses, a quienes el montaje rinde homenaje y eterna pleitesía. Todo deslumbra, la gran carpa (Grand Chapiteau), el recibidor, la atención al público, los elementos técnicos, la música, el color, el vestuario, el maquillaje... el propio escenario, ya de por sí, es digno de pertenecer al mayor teatro, con sus diferentes niveles, que suben y bajan, de acuerdo a la escena, sus cientos de “árboles” y columpios, sus escaleras churriguerescas y exóticas... Una delicia para los sentidos.

Tal vez la única pega a tan magno espectáculo sea el lugar en el que el circo del sol viene instalando, últimamente, su carpa, y, sobretodo, el acceso en coche a la misma y posterior aparcamiento; detalles que escapan a la grandiosidad de Varekai, pero que no son dignos, siquiera, de una compañía mucho más modesta.

En definitiva, pura magia, puro espectáculo y, después de verlo, la excusa perfecta para hacer ciertas esas palabras del mundo del circo: “el mayor espectáculo del mundo”.

LO MEJOR:
-El aspecto visual de todo el conjunto.
-Detalles escénicos y visuales milimétricamente estudiados.
-Los números circenses.
-La música en directo.
-La escenografía y las luces.
-La pareja cómica.
-El trato al público.
-La grandiosidad y comodidad del Grand Chapiteau.
-El Circo del Sol en mayúsculas.

LO PEOR:
-El acceso en coche al recinto.

CALIFICACIÓN FINAL: 5/5 ABSOLUTAMENTE IMPRESCINDIBLE

Esteban García Valdivia

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