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¿QUÉ PASARÍA SI SE DESPERTARÁ EL MANIQUÍ QUE LLEVA ESA ROPA QUÉ ESTÁS MIRANDO?




Crítica de la nueva obra de Ernesto Caballero “Maniquís” en el teatro del Arenal.


Poco podemos saber de lo que puede llegar a ocurrir cuando se cambia de un estado a otro, es decir, si un buen día, por ejemplo, nos vamos a la cama siendo la persona con la que llevamos conviviendo toda nuestra existencia y nos levantamos a la mañana siguiente convertidos en... muñecos, por ejemplo. Sin sentimientos, inmóviles y con poco interés a despertar en nuestro prójimo más que el de mirarnos, burlarse, o jugar con nosotros.
Es precisamente esto, aunque en el vertiginoso sentido inverso, lo que les ocurre a las 5 protagonistas de la obra teatral “Maniquís”, idea de uno de los autores españoles más reconocidos de la actualidad, Ernesto Caballero. Los resultados de su repentino cambio como producto de la muerte de un ser humano, y la vuelta a su estado inicial de seres inertes, los podremos comprobar en el Teatro del Arenal, hasta el día 26 de octubre.
Desde el inicio hasta el final de la representación, asistimos al encuentro de cinco maniquís de unos grandes almacenes que cobran vida, con la más cruda y superficial realidad. Vemos un despertar a un universo nuevo (prácticamente) y que va más allá de lo que sus ideas pueden llegar a imaginar. Y digo prácticamente nuevo, porque nuestras protagonistas no están del todo extrañadas con lo que ante sus ojos acontece. Recuerdan aspectos y tienen conocimiento de la muerte, que se aprecia a su encuentro del guarda de seguridad bañado en sangre; recuerdan que antes estaban siempre aburridas de hacer lo mismo y cómo las llamaba el fallecido guarda de seguridad, por lo que se deja entrever que ya eran algo humanas; y, curiosamente, saben lo que es una “calle” del exterior, puesto que una de ellas lo comenta al ampliar su diminuto horizonte produciendo su salida del centro.
Al despertar en su siempre habitada planta de Moda para la Mujer, comienzan a sentir y padecer las primeras sensaciones y sensibilidades, esas tan básicas y presentes en nuestras complejas vidas, suponiendo para ellas algo tan nuevo como la luz para un recién nacido. Pronto aflorarán los intereses, la curiosidad por saber qué misterios les rodean, qué deben hacer ante su nueva situación; lo que acabará con sus vitales cuerpos en plantas tan curiosas y variopintas como la de complementos; donde brotarán las ansias consumistas, los deseos de obtener artículos y de verse diferentes a las demás. Es ahora cuando llega uno de los momentos a destacar, cuando se preguntan cuales serán sus nombres, cómo podrán singularizarse y tener un apelativo que las distinga. La sonrisa se vislumbra en las caras del público cuando una de ellas recurre al nombre una conocida marca que las rodea: Marie Claire, dando lugar al bautismo de todas sus compañeras, como nombres tan conocidos y a la vez tan curiosos como: Easy Wear, L ´oreal, Carolina Herrera, Punto blanco…
Aquí llega el toque moralista de la historia, al ir definiendo sus inciertas personalidades; dando forma a sus identidades y dando a conocer las, recién llegadas, opiniones propias. En este instante se ve como todas y cada una de ellas tiende a alejarse de las demás por el simple y tan familiar hecho de tener opiniones ajenas a las del resto de sus, hasta ahora, inseparables colegas. Todo era mucho más fácil cuando pensaban todas igual y en una misma dirección, quieren dar a entender, lo cual nos lleva a vernos reflejados en los personajes como si de un espejo de esos mismos grandes almacenes se tratara.
A partir de ese momento aumenta la autoconciencia y la responsabilidad propia del ser humano, lo cual les conducirá a la planta de caballeros. Ante la pasividad e inmovilismo de sus equivalentes masculinos, comienzan a tener todo tipo de ocurrencias para “despertarles”. De este experimento, que contiene la propia esencia del hecho teatral, extraerán la solución al enigma de la muerte del guardia de seguridad.
De todo esto y de las inesperadas reacciones de las “maniquís” se extraen momentos de risas, de reflexión, de penas, de misterio. Únicamente adornados con unas paredes que simulan las de los grandes almacenes y un escenario carente de artículos en venta, así como de las incursiones del cadáver del guarda de seguridad, que toman cuerpo bajo el inconfundible tono de Pepe Viyuela.

LO MEJOR:
- El argumento
- Algunas ocurrencias de las protagonistas
- La voz en off de Pepe Viyuela
- El vestuario

LO PEOR:
- La carencia de ambientación en unos grandes almacenes
- Algunos fallos de guión
- No queda claro si eran muñecas o chicas dormidas

PUNTUACIÓN: 3/5 RECOMENDABLE

Ana Auñón

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