Enviar
Red Teatral
locos por los musicales

Categorias


Noticias

Entrevistas

DESCUBRIENDO EL "MI-MISTERIO" DE LA RISA




Entrevista con la compañía Ron Lalá


Pasada la media noche, cuando la vida comienza en los recovecos que rodean a la Gran Vía madrileña, se encienden las luces de un teatro en la calle del Pez. A las puertas del fin de semana, en enero, el teatro Alfil sigue experimentando el calor de la gente en sus salas llenas. Según se avanza, pueden oírse gags y diálogos de la obra que acaba de representarse. Comentarios y risas, sobre todo risas. Y, bajo una farola, hablando por teléfono, el mismísimo Juan Cañas, integrante de la compañía Ron Lalá, es quien nos guía entre el gentío hasta la sala baja de un bar acogedor, repleto de ese alma nocturna que caracteriza los Viernes en Madrid. Allí, esperando, Iñigo Echevarría y Daniel Rovalher, de la misma compañía, nos dan un cálido recibimiento mientras hacemos las presentaciones. Sin más dilación, se ofrecen a comenzar la entrevista de muy buena gana.

REDTEATRAL: ¿Qué es Ron Lalá?

JUAN: Ron Lalá es una compañía de teatro que pretende fusionar teatro, humor y música. Sencillamente eso es ron Lalá. Todo lo demás es trampa (risas).
Bueno, también es cierto que hay un equipo que lleva trabajando bastantes años (la mitad del equipo lleva once años), dentro y fuera del escenario. Hay muy buen rollo, y mucha necesidad de sorprendernos, también. De toda esta locura salen el tipo de trabajos que ofrecemos.

REDTEATRAL: ¿Cómo nace Ron Lalá? Yo sé que algunos os conocíais ya, antes de uniros a este proyecto pero, ¿cómo os llegáis, verdaderamente, a juntar?

JUAN: Realmente, Ron Lalá lo fundó Álvaro (Álvaro Tato). Fue un proyecto suyo. Álvaro es escritor y quería dar una salida escénica a lo que escribía. Así empezamos él, Peri y yo, en una especie de “concierto-poético”, medio canalla, medio… no sé. Como una especie de banco de pruebas para hacer lo que quisiéramos. A nosotros, que nuestra vocación era musical, nos daba libertad para componer lo que quisiéramos; y a Álvaro para dar salida a sus textos. Así estuvimos los primeros años, inventando historias y probando cosas totalmente locas… teníamos toda la libertad del mundo: a veces era un espectáculo más poético, a veces más musical, a veces hacíamos marionetas…cualquier cosa. Actuando una vez al mes durante un año y medio o así. Eso nos ayudó un montón. Básicamente, los cuatro o cinco primeros años de Ron lalá fueron esos, nosotros tres con otro compañero violonchelista, Rodrigo Díaz, del que el tiempo y las circunstancias nos han separado.

REDTEATRAL: Y vosotros, ¿cómo entrasteis en el grupo? (a Iñigo y a Daniel)

IÑIGO: Pues, a decir verdad, yo entré con la mesa de luces (risas). Álvaro y yo nos conocíamos del instituto. Nos separamos y, cuando nos volvimos a encontrar, me comentó lo que estaba haciendo y me animé a entrar. La primera plaza que había era la de técnico de luces, que no tenían y necesitaban, porque empezaba a haber más trabajo y ya comenzaban con el teatro infantil. Ahí ya estaba Yayo (Yayo Cáceres). Yayo entró como director y representante teatral…

DANI: Fue el que nos metió la chispa más teatral. Nos sacó de los textos con música y nos llevó a teatralizarlos.
A partir de Yayo vino la incorporación de Iñigo, como te ha contado, y más tarde entré yo por una disidencia en una escuela de interpretación a la que iba, y en la que Yayo estaba dando clases. Allí me cogió y me puso la medalla de “Quinto Ronlalero”.

JUAN: Además, dio la casualidad de que los que llevábamos ya tiempo haciendo esta otra cosa, queríamos darle una meta más teatral y no sabíamos cómo. No teníamos ni las herramientas ni la formación. Teníamos muchas ideas, muchas cosas que contar, pero nos faltaba un papel sobre el que hacerlo… fue como por arte de magia que apareció Yayo, de forma totalmente casual. Se juntó que nos vio posibilidades, su vocación pedagógica y a nosotros con ganas de aprender y de dar salida al potencial de lo que hacíamos… Y así hemos llegado hasta ahora. Nos fichamos mutuamente. Él venía a alguno de nuestros ensayos a ayudarnos, hasta que poco a poco, de forma natural, le acogimos como nuestro director. Yayo se ha incorporado como director y nos ha formado actoralmente hasta el día de hoy… ha sabido estar en su lugar, pero también ha sido uno más… Nos ha ayudado tanto en la puesta en escena, como en la creación musical.

DANI: Cabe destacar, también, la labor de Florencia Saraví, ayudante de dirección, que entrena a la compañía para que mejoremos día a día. Sin Yayo y sin Flor, el resultado no sería el mismo, sin duda.

REDTEATRAL: Ya que comentas los resultados, y a tenor de los mismos, es fácil suponer que hay mucho trabajo detrás de cada obra. ¿Cómo trabajáis normalmente?

IÑIGO: Te cuento un poco cómo ha sido en este espectáculo (Mi misterio del interior)… en otros también, aunque fue más anárquico. Hay un trabajo común de improvisaciones (música, letras, escenas…). A partir de ahí aparece un material de trabajo “X” que, durante seis o siete meses, ponen sobre el papel Álvaro y Juan. De ahí pasamos a ensayar para poder sacar más o menos un libreto madre, con el que trabajar más en serio y sobre el que se hacen modificaciones.

DANI: Realmente siempre hay un germen, que nace de uno o de dos de nosotros. El texto sale de una persona o de una canción que propone otro… pero en verdad, todo se echa en una olla que preparamos todos juntos y de la que comemos todos juntos. Por eso, la valoración es común. Somos un grupo y cada uno aporta lo que tiene para que trabajemos todos. Ahora ya hay una especie de ritmo que seguir: tenemos una obra y tenemos que seguir con otra, pero la metodología sigue siendo la misma: seguiremos poniendo ideas sobre la mesa para supervisarlas todos juntos y, realmente, echarle horas.

IÑIGO: De todas formas, aunque no existe una jerarquía como tal, en el momento en el que un espectáculo está armado, Yayo es el director, ahí no hay más que decir.

DANI: Eso sí que es necesario. De no tenerlo lo demandaríamos: alguien que nos vea desde fuera, que valore lo que hacemos y que también nos ponga en nuestro sitio.

JUAN: Cuando se presenta una escena, un número que está hecho con una intención y con una idea, el que lo coordina es el director, él sabe perfectamente por dónde va la idea, por dónde tiene que ir. En eso tenemos mucha afinidad. Él sabe qué pedirle a cada uno para que el número vaya donde tiene que ir. Al final del todo, la responsabilidad es suya. Nosotros le presentamos un número escrito, pero el que termina de decidir para dónde se va y el encargado de sacarle escénicamente todo el jugo es él. También es el que tiene toda la responsabilidad si algo sale mal, o no termina de salir.

DANI: Sí, pero también tiene una función constructiva. No hay función que acabe y no nos comente cómo ha ido, qué le ha parecido, por qué...

JUAN: En este sentido, Ron Lalá tiene un extraño equilibrio entre lo vertical y lo horizontal. Es muy horizontal, muy “asambleal”, en la decisión de qué cosas hacemos, cómo las hacemos; pero también tenemos muy claro quién tiene la última palabra en la producción y en la dirección de escenas… Yo creo que esta es la única manera de progresar. Hemos tenido que trabajar mucho con Yayo para que estas figuras queden así. Ten en cuenta que Yayo llega a un grupo de amigos que ya venía formado de antes, con nuestras cosas. Y él llegó también sin querer imponerse de forma dictatorial… ¿cómo encuentras el punto?, ¿cómo dices: “yo soy el director pero hay asamblea”? Nos ha costado mucho llegar al equilibrio.

DANI: La gente cree que el teatro es diversión, y lo es. Pero para que lo sea tiene que haber una figura como la del director, que a veces diga: “esto es una orden”, para no perder el rumbo, que te diga lo que tienes que hacer.

JUAN: Es un crecimiento en diagonal.

REDTEATRAL: Como espectador he de deciros que el resultado está conseguido, desde aquí os felicito. ¿El éxito de Ron lalá puede deberse a la continua sorpresa?

JUAN: Yo particularmente creo que la sorpresa es la base de la comedia. La carcajada se provoca cuando no te la esperas, cuando pasa algo que no ves venir. Esto se une a una de las máximas de Yayo, que dice que en el momento en el que al espectador le dejas pensar, te ha ganado. Hay que ir por delante siempre. Es como un combate de boxeo. Tiene que haber un ritmo

DANI: Es como un abordaje. Para que dentro del espectáculo haya una evolución, a nosotros nos gusta que, día tras día, función tras función, haya algo nuevo. Entonces, la única forma de intentar hacer eso es intentar, a su vez, que cada texto, cada día, sea una sorpresa para cada uno, redescubrir las cosas, que cada chiste no sea igual, que no lo hagas mecánicamente… son una serie de elementos que al final consiguen que la gente repita y comente, que no le transmita lo mismo que el día anterior. Incluso hay escenas que desde el primer día han dado totalmente la vuelta y ya no significan lo que pretendían ser.

REDTEATRAL: Supongo que alucinaréis cuando os comparan con Les Luthiers, Monty Python y demás grandes de la comedia.

JUAN: Nos echamos a temblar, más bien.

IÑIGO: Es un halago brutal. Por un lado nos alegra inmensamente, pero por otro queremos seguir manteniendo nuestra identidad.

DANI: Es una buena noticia saber que la gente que nos ve, nos coloca a esa altura.

JUAN: Es innegable que son dos de nuestros referentes pero no somos ellos.
Llegamos a Argentina con el titular en La Nación de: “Llegan Les Luthiers españoles”. Es una faena, la gente pedía entrada para ver a Les Luthiers, no a nosotros. Al día siguiente tuvimos una entrevista con una mujer de allí, de la radio de toda la vida Su reacción fue estupenda. Nos dijo: “yo fui a veros con toda la reticencia del mundo, pensando que, como a los cinco minutos viera algún instrumento hecho por ellos, cogía y me iba. Sin embargo me quedé precisamente porque no sois Les Luthiers. Hablé con Marcos Mundstok (miembro de Les Luthiers) y le dije que los Ron Lalá, no son ni mucho menos Les Luthiers, por mucho que diga la gente”. Claro, yo me quedé impactado con estas palabras. Y es que esta comparación es un arma de doble filo. Para escribir frases y sketches, siempre les tenemos en mente; no para copiarles, sino para cerciorarnos de que no lo han hecho ellos antes. Muchas veces se te ocurre una idea muy buena y piensas: “¿esto no lo habrán hecho los Monty?” Y tenemos que ponernos vídeos para no repetir sus gags. Tenemos que tener mucho cuidado porque, precisamente, somos cinco chicos con un tipo de humor muy parecido.

REDTEATRAL: ¿Qué podéis comentar de la gira del 2007?

JUAN: Ha sido impresionante, hemos pasado de ser una compañía que representa en salas pequeñas a estar un año entero representando fuera. También llevamos doce años de trabajo detrás, pero cuando te viene de golpe piensas: ¡Se nos ha ido de las manos!

REDTEATRAL: Parece que estáis superando todas vuestras expectativas, ¿cuántas representaciones lleváis ya?

IÑIGO: “Mi Misterio” lleva, contando con la de hoy, 210 funciones en total.

REDTEATRAL: ¿Qué le diríais a toda la gente que os ha ido a ver más de una vez?

JUAN: Olé.

IÑIGO: Gracias.

DANI: Es muy gratificante que quieran volver, con ese ansia. Que digan que van a avisar a más gente, que quieren contárselo a otro, porque la obra lo merece. Me dejan flipado, es algo muy impactante.

IÑIGO: Preguntabas antes cuál es el éxito de Ron Lalá, yo realmente no sé cuál es, pero estoy seguro de que tiene que ver con esto, con la gente que lo ve y que lo repite… ¿Por qué? Yo también me hago esa pregunta.

REDTEATRAL: Si tuvierais que describir “Mi Misterio” con una sola frase, ¿cuál sería?

IÑIGO: Mis compañeros se ríen mucho porque siempre digo lo mismo. A mí me gusta pensar que la obra es como una lanzadera: es como si todos nosotros nos metiéramos en una lanzadera, y al final de la función todos hubiéramos despegado y estuviéramos en la Luna o en cualquier otro sitio, ¡vete tú a saber dónde!… Para mí ésa es la sensación.

DANI: Yo diría más bien, emulando a uno de los personajes del show (al que, no es por nada, interpreto yo mismo) (risas) que “Mi Misterio del Interior” es un espejo donde, al sentarte en la butaca, vas a verte a ti mismo. Realmente vamos a mostrar cosas que son de nosotros, del ser humano. Más bien simples, pero con un toquecito de teatro, de directo, de humor. Es una forma de pasar un buen rato, noventa minutos riéndote de ti mismo.

JUAN: “Mi Misterio del Interior” es una gran paranoia que se nos ha ido de las manos, y que ha llegado mucho más lejos de lo que podíamos soñar.

REDTEATRAL: ¿Cuál es vuestra escena favorita?

IÑIGO: Es bastante complicado. Va cambiando.

DANI: Sin ser políticamente correcto, pero, un poco por guiarte de cómo funcionamos, y también porque, actoralmente hablando, me siento mejor con mis compañeros, yo te diría que realmente donde mejor me siento es en “el hombre capicúa”; porque es una escena perfectamente ambientada, con tres personajes muy claros y hay un suceso muy marcado; hay un hombre que habla raro y con el que la gente flipa. Siendo eso tan claro, la gente se ríe muchísimo. Es una escena muy bien escrita y yo la disfruto mucho.

ÍÑIGO: “Quién soy yo”. Creo que esa es la que más me gusta. Y últimamente me lo estoy pasando muy bien en la nueva versión del “no me dejo”, en la que salgo con el espejo. Esa es una de las novedades de esta temporada.

JUAN: Fíjate, eso es una de las cosas que surgen por casualidad. En esa escena, Dani lleva su guitarra y tiene su foco en el lateral. Y al llegar al teatro nuevo y tenerte que amoldar a las luces de la compañía anterior, no teníamos ese foco. Y buscando por allí, entre el atrezzo, encontramos un espejo. Y de repente te encuentras con que la escena se ha cerrado porque la luz le viene de un espejo al que le está cantando… Y es un detalle que ha aparecido por casualidad. ¡La de cosas que habrá que no descubramos nunca!
En cuanto a mi escena favorita, no sé con cuál quedarme… estoy entre “el hombre capicúa” y “el botellón sano”.

IÑIGO: El botellón es una de esas escenas a las que damos la vuelta. Es una situación típica pero totalmente cambiada. Ese es uno de los secretos de la comedia que dijimos antes: la sorpresa.

JUAN: Hay que reconocer que en eso de darle la vuelta a situaciones típicas, los mayores expertos eran los Monty Python. También es una manera de trabajar, que es muy golosa, porque una vez que le coges el ritmo, empiezan a salir situaciones de todo tipo y hay que poner freno. Si no, se te ve el plumero.

IÑIGO: Otra de las cosas importantes es la versatilidad. Tanto en música como en letra y teatro, tenemos mucha variedad. Eso es lo que me gusta, que dentro de la función hay mucho “camaleonismo”.

REDTEATRAL: Ya, para ir acabando, me gustaría que me contarais alguna anécdota, la más graciosa que os haya pasado.

DANI: Yo tengo bastantes. Pero hay una muy reciente, y es que, en el número que hacemos en el museo del pasado remoto, donde salen los androides ataviados con una especie de mono de mecánico transformado a su lado biónico, lleno de cables… y en la cabeza sólo llevamos unas gafas de sol, todo muy “cyber”. Somos tres, y cada uno sale con su atrezzo. Pues bien, de pasar de salir con este atuendo tan “cyber” con el que nadie te ve los ojos, perfectamente disfrazado de androide biónico, a mí me tocó salir… y no tenía las gafas. Busqué por todas partes, y por el suelo encontré una gorra, así que me la puse y salí bizco.

JUAN: ¡Una gorra de béisbol! ¡Cómo me pude reír!

DANI: Sí, salí a hacer la escena bizco y con una gorra de béisbol.

IÑIGO: Hay otra muy graciosa que no nos ha pasado a ninguno de los tres, pero que ya ha pasado tres veces y es que, al final, cuando Peri se pone a cantar encima del cubo de basura donde se sienta, el cubo hace ¡CRACK! La primera vez, antes de caerse, dio un salto y se quedó de pié.
(risas)

DANI: Blancos… nos pasan mucho.

JUAN: Sí, blancos de texto. En una obra en la que hay tanto ritmo todo tiene que estar preparado como tiene que ser y, en cuanto ocurre el más mínimo fallo, ves que viene el tren y que te pilla. Y tienes que salir, aunque sea con el micro colgando por una oreja y con la chaqueta sólo en un brazo.

IÑIGO: Al principio cuesta, y temes la reacción del público, pero luego te vas haciendo “duro” y sales del apuro.

DANI: Sobre todo en los cambios de micrófono… de una escena a otra. Te tienes que cambiar de ropa y más de uno ha tenido que salir en pelotas. Te toca salir y sales como puedes.

REDTEATRAL: ¿Os ha dado alguna vez un ataque de risa en plena función?

(risas generales)

DANI: Más de una vez. Hoy, de hecho, ha habido un conato.

IÑIGO: Parar, lo que se dice parar no, pero sí hay muchos momentos en que te quedas desconcertado, sin saber qué hacer.

JUAN: Sobre todo cuando un compañero se equivoca. Estás tan acostumbrado a que todo se haga de una determinada manera, que cuesta salir del apuro… Cuando alguien improvisa, o te escupe sin querer, cuesta mucho mantener la compostura.

REDTEATRAL: Con tanto ajetreo de nueva temporada, giras… ¿os queda tiempo para preparar algo nuevo?

DANI: Hay inicios, hay cosas… Pero no podemos contar nada.

JUAN: Estará para este año.

REDTEATRAL: ¿Hay alguna posibilidad de que volváis a repetir “Si dentro de un limón metes un gorrión, el limón vuela”, vuestro anterior trabajo?

IÑIGO: No está descartado a medio-largo plazo. Hay que esperar un poco más, en el corto plazo, seguro que no. Pero sí que nos gustaría volver a hacerlo, por todo lo que ha sido, no sé si como el limón o como una versión revisada.

DANI: No se nos escapa. Es un referente y estamos siempre hablando de él.

REDTEATRAL: Bueno, ya para despedirnos, ¿os gustaría añadir algo?

JUAN: Sí. Antes preguntabas que qué es lo que le diríamos a toda esta gente que ha repetido la obra. Básicamente, nosotros no perdemos nunca la noción de que somos una compañía pequeña, que viene desde abajo, sin dinero. Un grupo de colegas que se ha reunido y que hace su trabajo lo mejor que puede, pero que no hemos tenido dinero para hacer publicidad, todo se lo debemos a la gente, al boca a boca. Nunca hay suficiente agradecimiento para toda esta gente que viene y trae público nuevo a ver la obra porque le gustó cuando vino. Si estamos por tercera vez en el Alfil y tenemos el teatro lleno, es por todos vosotros. Muchas gracias.

REDTEATRAL: Muchas gracias a vosotros, ha sido todo un placer. Esperamos veros pronto, si no en la misma función, en una nueva. Pero, con toda sinceridad, seguro que os veremos en lo más alto.

Subimos a la planta de arriba, donde nos quedamos un rato, hablando un poco de todo y un poco de nada, entre copa y copa hasta que el cansancio de la semana nos obliga a despedirnos, no sin una sonrisa en la cara, fruto de un trato tan simpático y cordial. Y es que, en este mundo, se echan cada vez más de menos sonrisas así de sinceras.

Javier de la Morena Márquez

google+

-->
Vuelos, Hoteles, Vacaciones - www.rumbo.es Buscar vuelo
Origen
Fecha de salida Adultos
Destino
Fecha de regreso Niños
BUSCADOR DE VUELOS