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EL DRAMATURGO Y DIRECTOR DANIEL TEVELES, DIALOGO CON REDTEATRAL




Con una obra teatral que reconoce como un homenaje al teatro idish…


Red Teatral entrevistó a Daniel Teveles, dramaturgo y director que esta semana estrena “El dogma” en El Tinglado, una obra teatral que reconoce como un homenaje al teatro idish perdido, en donde se amplifica un conflicto que si bien tuvo la comunidad judía en su inserción en la sociedad de principios del siglo pasado en la Argentina, aún hoy tiene raíces vigentes en la sociedad de hoy en varias áreas.

-RedTeatra:
¿Por qué decidió hacer un homenaje al teatro idish?

-Daniel Teveles:
Porque está en mi memoria emotiva, son recuerdos de mi infancia. Fue el inicio del final de los teatros en idish. Hoy paso por el lugar donde se ubicaba uno de ellos y hay un supermercado chino, se me “pianta un lagrimón”, ya hay “otro lenguaje” ahí.
La nostalgia es un gran motor para dar fuerza a esta propuesta .Agradezco a mis abuelos que me hacían partícipe de ese teatro, porque influyeron y dieron valor de lo que hoy yo llevo a cabo.

-RT:
¿Qué investigación realizó sobre la obra (El Dios de la venganza de Sholem Asch) en la que se basó, para posteriormente escribir el texto de El dogma?

-D.T:
Yo conocía a Sholem Asch, candidato al premio Nobel, sabía de su obra y me gustaba. Pero tenía algunos problemas de cómo trabajar este texto, recrearlo .Dar otra mirada más actual.
Una de mis mayores dificultades fue construir la imagen de un proxeneta judío polaco argentino, religioso y que fuera verosímil. Para construir este personaje, empecé por lo que ya sabía y conocía: La Zwi migdal. Fue un fenómeno local, en el contexto de la inmigración europea de fines de siglo 20; una agrupación mafiosa judía dedicada a la trata de personas a fines de ejercer la prostitución. Muchos de sus integrantes llevaban una vida religiosa, iban a la sinagoga. Releí los libros sobre la Zwi Migdal que tenía en mi casa y artículos de la revista Toldot, revista de investigación de la cual participaba. Algunos libros que utilicé fueron El infierno prometido de Elsa Drucaroff de Julio Alsogaray; Trilogía de la trata de blancas, el excelente libro del francés Albert Londres; El camino de Buenos Aires. La organización Negra: la increíble historia de La Zwi Migdal de Gerardo Bra; La Polaca, novela de Myrtha Schalom; Los cuentos de Odessa de Isaac Babel; entre otros. Asimismo vi varias películas, como el interesante film La Tierra Prometida de Andrzej Wajda. Toda Investigación me ayudo a ir delimitado a los personajes y las situaciones de la obra.
El Dios de la Venganza originalmente transcurría en Polonia. Yo quise que la historia se llevara a cabo en Buenos Aires, porque fue en la Argentina donde la prostitución a manos de mafiosos judíos tuvo su auge como fenómeno en sí.
La esclavitud de las mujeres bajo el poder de los tratantes y la situación obrera de los Vasena en 1919 era el marco ideal, porque en esa época se fueron sentando las bases de la sociedad argentina. La reciente edición del libro Pesadilla de Pinie Wald y ver la documental Un pogrom en Buenos Aires, me fueron útiles.
Pienso que los personajes de la obra son más cercanos de lo que uno a simple vista cree. Se dediquen a la trata de personas o no, siempre habrá negocios espurios para limpiar, ganarse el cielo y están a la vuelta de la esquina. Y, al mismo tiempo, la
contradicción está en toda persona, religioso o no. En esta historia las contradicciones
están encarnadas en personajes religiosos y mafiosos pero puede encontrarse en todos.

-RT:
¿Qué esfuerzo implica como director de teatro independiente aunar un numeroso elenco?

-D.T:
Estoy muy agotado, es un juego complejo, Los actores son como criaturas que juegan todo el tiempo. Este elenco es maravilloso. Me une a ellos el afecto y la lucha tremenda para sacar el proyecto adelante en un momento muy difícil. Estoy convencido que el arte cura el alma. Se pusieron la camiseta y la transpiramos.
No se puede trabajar sino es en equipo y eso debe ser el objetivo número uno del
Director, desde manejar los egos, en lo que me incluyo, hasta las inseguridades que todos tenemos.

-RT:
¿Cuál fue el trabajo que realizó con el texto en idish y en castellano con los actores, y
cómo lo integró para que resulte una puesta moderna y dinámica?

-D.T:
Hace unos años tuve una experiencia, con el tema de la tonalidad y la lengua. Hice
La luz de un Cigarrillo, donde los personales eran inmigrantes latinoamericanos,
específicamente dominicanos, viviendo en Nueva York. E hicimos un trabajo similar,
primero “la musicalidad” del actor, la acción e intensión de la escena. Después en este
caso, en El Dogma, nos asesoró la docente de idish, la profesora Nejama Barad que trabaja en el IWO (Instituto de Investigaciones Judaicas). Hay pocas escenas habladas en idish. Todas transcurren en Polonia y va con subtítulos. Luego en el resto de la obra, algunos personajes hablan con acento inmigrante y otros no. Fue mi decisión, conocí esa generación de inmigrantes, muchos mantuvieron esa tonada en idish y otros que se mimetizaron completamente con el acento porteño. Hay muchas circunstancias y están en cada personaje.

-RT:
¿Qué conflictos permanecen vigentes en la comunidad judía y que están representados en esta historia de principios del siglo XX?

-D.T:
Mis abuelos judíos, tenían vergüenza, injustificadamente. No hablaban de ese tema. La trata de personas no fue, ni es propia de la comunidad judía.
Sí hay características culturales que son propias y están en la obra. Pero no es algo puramente de esta comunidad.
Hay sectores de la ortodoxia judía fundamentalista y dogmática que se oponen totalmente al libre pensamiento. En esta obra estoy tomando una parte de esa ortodoxia que es dogmática, y se podría decir que es fundamentalista, pero de nuevo no se limita a la religión judía. El Dogma en una religión o en una doctrina o un sistema de pensamiento político, no puede ponerse en duda. Cumplir con el mismo, es humanamente imposible. Lo dogmático, ya sea religioso o político, está en todos los sectores y responden a una serie de intereses. Son instructivos construidos a partir de los últimos, a veces hasta el fanatismo. Las guerras responden a lo dogmático. La redención como temática es un material llamativo en el mundo de hoy. En este caso, se muestra un mundo de muchas reglas y contradicciones, sumado a personajes que provienen de contextos violentos o de mucha hambre. En el caso de Rivkele, al personaje le asfixia ese mundo religioso, le queda chico. Pero por otra parte tenemos otros personajes donde el "Dogma", como fin, ya no como orden en su mundo caótico con necesidad de estrictas reglas religiosas, sino como una forma de pertenecer a una comunidad, siendo inmigrante, también lo podemos ver en el día de hoy. Tal vez no tanto en la cuestión del extranjero, pero si a la necesidad de pertenencia.
Hay sectores de la ortodoxia que es homofóbica y patriarcal, creo que hay una inferioridad en las condiciones de la mujer dentro de esta comunidad ortodoxa. Creo que lo importante es, que tanto en la obra como lo que sucede hoy en día en la comunidad judía o en la sociedad argentina hay una discusión del rol de la mujer, del hombre y las condiciones sociales, familiares y laborales que se encuentra El Dogma es un relato ficcional y a cada uno lo llevará donde quiera y pueda. La doble moral y la hipocresía son cuestiones que suceden en todo ámbito. Y hay tantos judíos como judíos mismos. En una escena Yanke, el proxeneta, padre de Rivkele, exige saber si su hija sigue siendo “pura”, si tuvo relaciones sexuales con su amante mujer. Le pide la verdad.
El rabino Ellie, personaje interesante, que funciona como una especie de bufón shakesperiano, que sabe y conoce muy bien a Yanke, el proxeneta, y que sostiene con dinero su comunidad, responde… La verdad...”Vus la verdad”, expresión típica judía que delata la hipocresía, tan actual, como la humanidad misma.

Noticia completa:
Yanke o Jacobo vive con su familia en un piso de Balvanera o centro de Buenos Aires durante los años de la Semana Trágica (Irigoyen). Llegado de Polonia hace 20 años, administra desde entonces un prostíbulo en el subsuelo de su casa. Su mujer, una ex prostituta “subió” del subsuelo al casarse con él, y la hija de ambos, Rivkele, a quien Yankel o Jacobo Chapchovich se ha esforzado en tenerla al margen, y está preocupado con que su hija pueda terminar como lo fue en su momento su madre. Su padre celebra la eficacia de cómo ha salvado a su hija del “barro”, “santificando” su casa del pecado con la adquisición de la sagrada Torá (libro sagrado judío) que ofrece en agradecimiento a Dios y como redención. La incursión de Rivkele en el “mundo de abajo” desatará las tormentas cuando quede perdidamente enamorada de Manke, joven pupila de Chapchovich.

Dirección, Puesta en Escena y Diseño Escenográfico: Daniel Teveles
Asistencia de dirección: Tamara Olivencia
Realización de Vestuario: Tamara Olivencia y María Carcaño
Realización Escenográfica: Edgardo Ocampo Orozco y Tamara Olivencia
Música Original y Diseño de Sonido: Daniel Schnock
Prensa: Duche&Zárate
Diseño de Luces: Adrián Grimozzi
Coach y traduccion del idish: Nejama Barad
Foto: Nahuel Lamoglia
Vídeo trailer: Emiliano Erratchu
Realización audiovisual: Paula Coton
Técnico y manejo video: Alan Monserrat

Elenco:
Gaby Barrios es Sara
Lucrecia Rodríguez es Hilda, Madam Bashia y mendiga
Ximena Di Toro es Manke
María Ventura es Rivkele
Manuela Castel es Basha y mendiga
Juliana Ianniccillo es Reizl y mendiga
Silvia Trawier es Rivkele adulta y escritora, y mendiga
Charley Rappaport es Jacobo o Yanke
Javier Ulises Maestro es Schloime y rematador
Federico Andrés es Intendente y Escriba de la Torá
Oscar Sanabria es Rabino Elie

A partir de octubre 2019, los jueves a las 20.00 hs, en El Tinglado – Mario Bravo 948 - CABA

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