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GÉNERO GRANDE Y NUESTRO




El gran legado cultural de la Zarzuela


El género musical en España viene de la mano de la zarzuela, por extraño que puedo parecer.

Fue a través de ésta que, en terreno nacional, se empezaron a integrar los números musicales en el argumento de la obra. Anteriormente no había presencia de coros ni orquesta si es que, en una representación de entretenimiento, se quería incorporar un número musical. Así, a partir del siglo XVII quedaron unidos música y danza.

Fue en los primeros años del siglo XX cuando se compusieron las obras más conocidas.
Por su proximidad en cuanto a duración, composición musical y puesta en escena a la ópera italiana se la denominaba género grande. Para popularizarla se bajó el precio y la duración y se hizo conocida por el gran público como género chico. Y fue exitoso porque representaba la vida y costumbres de entonces.

La zarzuela se mantuvo viva a pesar de épocas difíciles como la de la guerra, que abre un paréntesis, y en la posguerra, época en la que prácticamente desaparece. Por desgracia no hubo nuevos autores para este género durante gran parte de la dictadura y tampoco se renuevan las obras. El principal inconveniente es el presupuesto, ya que los montajes son costosos a nivel de producción y sólo se programaban unos pocos días. Lo que hizo que no despareciera en la época de posguerra fue la posibilidad de grabar los temas musicales de las zarzuelas más conocidas, tales como Doña Francisquita, Las golondrinas o Luisa Fernanda episodio épico llevado a cabo por el maestro Argenta.

Hija de la zarzuela es la revista, llamada popularmente género ínfimo, ya que para el público era así su calidad. De temática sexual, ligera y atrevida, la revista ha contado con gran popularidad para el público español durante el siglo XX. El buque insignia de las revistas puede ser considerado La corte del Faraón y su famoso cuplé “Ahí va”.

A partir de los años 70 hubo un renacer por el interés en lo lírico, quizá debido a que se podía acceder a la zarzuela a través de la radio y al programa televisivo “Antología de la Zarzuela”. También influyó que se llevaron al cine tanto zarzuelas como revistas para que se siguiera, años después, programando unas y otras en los teatros españoles.

A pesar de contar con El Teatro de la Zarzuela entre otros teatros de la capital, lo costoso de la entrada siempre había hecho que no gozara de la popularidad que requería para poder sobrevivir con la facilidad deseada.

Con el crecimiento económico del país y la posibilidad de tener tiempo de ocio para ver televisión o escuchar radio, fue posible que, cual ave fénix, la zarzuela reviviera para los jóvenes españoles así como para los mayores.

Actualmente se hace presente con timidez. A pesar de que no sólo desde El Teatro de la Zarzuela se le da eco. El sentimiento de que es algo nuestro, sigue vivo en algunos grupos profesionales y amateurs que en fiestas patronales, como, en el caso de Madrid, con la verbena de la Paloma, o la feria de San Isidro, aprovechan para llevar a escena algunas de las más populares: Las leandras (De Francisco Alonso), Agua, azucarillos y aguardiente (de Federico Chueca), La verbena de la paloma (de Tomás Bretón), o La revoltosa (de Ruperto Chapí).

El gran caballo de batalla es que este género se vuelva a hacer popular entre los jóvenes. Lo difícil es que lo que se consideraba seña de identidad y orgullo ha pasado a ser interés de unos pocos curiosos. Ojalá que nos pique un poco el bichito de la curiosidad y nos acerquemos a conocer algo que, siendo muy nuestro históricamente, lo pueda ser también de corazón.
Hagamos posible que en nuestras memorias se mantenga vivo aquello de “Por la calle de Alcalá…” o “Pichi, es el chulo que castiga…”

De algún modo todos los nacidos en los 70-80 tenemos en la retina imágenes de las películas o los programas, actrices y actores como Rocío Dúrcal, Sara Montiel, MªJosé Cantudo, Lina Morgan, Alfredo Landa, Celia Gámez…y una larga lista de actores y autores a los que vale la pena acercarse.

Vivimos en tiempos de globalización y son épocas difíciles para lo delicado, lo sutil y lo auténtico…la zarzuela es una de esas rara avis que, en mi humilde opinión, vale la pena rescatar una y otra vez en tiempos de peligro para su supervivencia.


Mª Concepción Orgaz

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