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THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW




Crítica al espectáculo


Todo comenzó en 1973, en Londres, con un musical dirigido por Jim Sharman que, curiosamente, empezó a convertirse en una obra de culto por las incansables visitas de un público cada vez más incondicional, que participaba del musical y se sabía las canciones desde el principio hasta el final. Tiempo después, se estrenó en EE. UU. con el mismo éxito rotundo, de manera que los productores Michael White y Lou Adler propusieron hacer una película con la historia: Brad y Janet son una pareja de enamorados cuyo coche se estropea en medio del campo, bajo una lluvia torrencial, cuando se dirigen a visitar al Dr. Scott. Para resguardarse, encuentran un castillo que se divisa desde el camino. Sin embargo, allí les esperan ciertas sorpresas que no imaginan: los sirvientes los atrapan y los llevan ante el Dr. Frank ’n Furter, un científico transexual que está terminando el experimento de dar vida a un atlético joven (Rocky) para utilizarlo para su disfrute personal. También caerán Brad y Janet bajo el apetito sexual de Frank, pero Janet terminará enamorándose del joven Rocky y las cosas se pondrán aún más negras para ellos.

La película (cuyo reparto estaba encabezado por Tim Curry y Susan Sarandon) no tuvo en las salas de cine el éxito que los productores habían esperado y, por ejemplo, ni siquiera llegó a doblarse a otros idiomas, como el castellano. Esto fue, sin duda, porque no contaba con un guión sólido en el que pudieran sustentarse unas canciones (que, por otro lado, no están nada mal y son bastante pegadizas) cuyas coreografías tampoco eran nada del otro mundo, y el desarrollo de los personajes no va más allá de mostrar lo locos que están algunos y lo reprimidos sexuales que están otros. Como toda película de culto, o encanta o espanta, y esto último debió de pasarles a mucho espectadores cinematográficos.

Sin embargo, pronto los montones de fans la convirtieron en una referencia, a la altura de títulos como “Star Trek” o “Akira”, y se inventaron una manera de disfrutar la película en grupo. Así fue como nació lo que hoy conocemos con ‘The Rocky Horror Picture Show’, un espectáculo en el que unos actores caracterizados como los personajes de la película amenizan el visionado de la misma y representan los números musicales delante de la pantalla, además de contar con una participación activa de los espectadores en la fiesta. Esta participación es bastante amplia: va desde gritar insultos diferentes cada vez que se mencionan los nombres de los protagonistas o responder a los diálogos de los personajes, pasando por bailar una coreografía al ritmo de la canción más conocida de la película (‘The time warp’), hasta usar ciertos objetos físicos representativos a la vez que los personajes de la película, y que son cuidadosamente repartidos en una bolsita a cada uno de los espectadores al entrar en la sala. Los objetos son de lo más variopinto, y sólo debe hacerse uso de ellos en los momentos concretos de la película en los que sean requeridos (tirar arroz durante una boda al principio, cubrirse la cabeza con un periódico mientras llueve o celebrar un cumpleaños soplando por un matasuegras, son algunos ejemplos).

Toda crítica es necesariamente subjetiva, por eso voy a pedir perdón a todas las legiones de fans que podrían echárseme encima después de comentar lo que me pareció a mí. Es posible que no me pillara en mi mejor día, pero no consiguió seducirme. Si bien podría decirse que es un espectáculo simpático y, sobre todo, muy desestresante para el público -ya que mucha de la gente que va lo hace para poder quedarse a gusto gritando barbaridades en grupo a una pantalla- lamento constatar el hecho de que sólo se divertirán viendo “The Rocky Horror Picture Show” aquellas personas que vayan con mucha disposición, que tengan la mente muy abierta a todo tipo de humor y de espectáculos, o que gusten de ver cosas nuevas, nada convencionales y ligeramente bizarras. Aun así, “The Rocky Horror Picture Show” les enganchará, aunque sólo sea con efectos retardados, cuando vuelvan a sus casas tarareando entre dientes ‘Leeeet’s doooo the tiiime warp agaaaaaain!’


LO MEJOR
- La canción ‘The time warp’
- La idea general del espectáculo
- Algunos aportes del público
- Los actores de carne y hueso

LO PEOR
- El guión
- Los personajes
- La estética

PUNTUACIÓN FINAL: 2,5/5 PRESCINDIBLE


Esmeralda López Muñoz

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