Enviar
Red Teatral
locos por los musicales

Categorias


Noticias

Articulos

TIM BURTON, EN ESPAÑA, CON "SWEENEY TODD"




Crónica de la Premiere de Sweeney Todd en Madrid (21-1-2008)


Hacía semanas que se había anunciado que Tim Burton aparecería en Madrid para el estreno de su nueva película, “Sweeney Todd”. Quien más y quien menos (desde el seguidor más fiel hasta el periodista más escéptico) tenía sus dudas y esperanzas, las cuales hicieron que, desde muy temprana hora de la tarde, los alrededores del Palacio de la Música se llenaran de curiosos dispuestos a obtener su propia foto del peculiar director estadounidense. Poco a poco, la acera fue quedando totalmente colapsada por los grupos de fans que se apiñaban tras las vallas protectoras, y que iban calentando sus gargantas y músculos a base de gritos histéricos y saltos prácticamente acrobáticos. El concierto quedaba completado por los ‘clics’ que los periodistas arrancaban de trípodes, cámaras y bolígrafos mientras los acomodaban, dentro de la isla en la que estaban confinados.

Como suele pasar en este tipo de eventos, las gentes con exceso de imaginación se ven impelidas a compartir sus delirios con el resto de mortales, así que pronto comenzaron a circular rumores de que hasta el mismísimo Johnny Depp se presentaría en la alfombra roja para estrenar la película. Repentinamente, en la isla de los fotógrafos se empezó a mascar una tensión sin límites, y mientras algunos empezaban a meter disimuladamente los codos para ir abriéndose paso hasta un lugar mejor desde el que captar la instantánea perfecta, otros los miraban con paternal benevolencia, con una sonrisa que parecía decir: “Pobres ilusos, si no va a venir”. El tema principal de la película, que es a un tiempo la obertura de la misma, resonaba desde hacía rato en los oídos de todos los presentes, y continuó ambientando el photocall hasta que éste terminó, dos horas más tarde (aquello fue casi una tortura china; creo que entre mi compañero y yo seríamos capaces de reproducirles la partitura completa, nota por nota, y a distintas voces). La pista de que todo estaba a punto de empezar nos la dio la aparición de dos modelos ataviadas con unos vestidos dieciochescos muy elegantes, y que, sin duda, estaban allí para embellecer las instantáneas que los fotógrafos iban a empezar a tomar.

Cuando la paciencia de quienes esperábamos allí de pie, cámara y libreta en mano, comenzaba a resentirse, se dio el pistoletazo de salida al desfile de famosos. Uno de los primeros en hacer acto de presencia fue el componente del Dúo Dinámico, Ramón Arcusa (que actualmente, tiene en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid el musical “Quisiera ser”, producido junto con su compañero, Manuel de la Calva). Tras él, aparecieron los hermanos Grangel, autores de los dibujos de “La Novia Cadáver”, y por ello, viejos conocidos de Tim Burton. Ambos saludaron a la prensa con sonrisas tímidas y enseguida entraron en el cine. Se vieron muchas caras conocidas del mundo de la música, como las de Massiel (que fue recibida por los fans con un “Laaa lala laaa” digno de Eurovisión), Alaska o el triunfito Enrique Anaut. No faltaron periodistas y presentadores, como Pilar Galán y Emilio Pineda, los dos muy sonrientes y comprensivos. También acudieron a la cita grandes conocidos del mundo de la actuación: María Valverde, muy sencilla, vestida con una blusa blanca y unos vaqueros; el actor de la serie “El internado”, Raúl Fernández; Elio González; Juan Luis Galiardo, tan galante como acostumbra; y Juanjo Cucalón, entre otros. Por el lugar también se dejó caer el director Álex de la Iglesia, últimamente, un asiduo de la Gran Vía, pues la semana pasada le tocó asistir a la presentación de su nuevo trabajo, “Los crímenes de Oxford”. Además, descubrimos por allí a un par de actores del musical “La Bella y la Bestia” (Raúl Peña -Lefou- y Julia Möller -Bella-, que fue muy amable y no dudó en quedarse después de la película a comentar con nosotros las impresiones que le había producido).

La expectación por que apareciera Tim Burton ya casi se cristalizaba en el aire de lo densa que era. Los grupos de gente que se apelotonaban por doquier murmuraban impacientes y los técnicos de iluminación probaban las máquinas de humo. Y entonces, un griterío monstruoso y ensordecedor ahogó por completo la música de la obertura de “Sweeney Todd” y todos los fotógrafos supimos que Tim Burton acababa de llegar. Lo hizo solo, sin su mujer Helena Bonham Carter (que hacía poco más de un mes había dado a luz al segundo vástago de la pareja), vestido de negro, con ese peinado suyo tan característico de “me acabo de levantar” y sus gafas de sol encasquetadas, como de costumbre. Fotógrafos, espectadores, fans, guardaespaldas, encargados de prensa, trabajadores del cine… Todos se unieron en una sola voz colectiva en la que no se distinguía ninguna de las voces individuales, y danzaron alrededor del cineasta estadounidense como emulando el rito de alguna tribu precolombina. Tim Burton se mostró ligeramente distante, como si nada de lo que estaba pasando fuera con él. Firmó algunos autógrafos a la gente que, desde detrás de las vallas, esgrimía pósters con su foto y coreaba su nombre a voces (llegando a alcanzar tales niveles de agudeza que dañaban los oídos) y entró en el cine seguido por su séquito de guardaespaldas, traductores y representantes, colocados en formación tortuga como si fueran soldados romanos. La otra gran sensación de la noche fue la aparición del mismísimo Pedro Almodóvar, también con gafas de sol, que estuvo juguetón con las modelos y quiso salir en todas las fotos con ellas.

Como parecía que todo había terminado por fin, muchos fueron los periodistas que se marcharon de allí en desbandada, pues la obertura de la película, repetida por enésima vez, ya empezaba a dejar secuelas en la cordura de algunos, y las dos horas que habían pasado sin apenas sentarse estaban pasando factura. Sin embargo, aún quedaba una sorpresa que quizás ninguno de ellos hubiera querido perderse de haber sabido que tendría lugar. No, no apareció Johnny Depp, si es lo que están pensando. Sin embargo, Pedro Almodóvar y Tim Burton, dos de los grandes, dos de los pesos pesados del cine mundial, salieron de nuevo, riendo y charlando amistosamente, y posaron juntos para todos los fotógrafos que habían resistido estoicamente el temporal.

Ni el frío, ni la duración del acontecimiento, ni las horas que eran, ni siquiera la melodía de la obertura, pudieron echar de allí a todos los seguidores de Tim Burton que tantos desvelos habían pasado por conocer a su ídolo. Afortunadamente para ellos, la noche les salió redonda y pudieron volverse a casa cargados de ilusiones.



Esmeralda López Muñoz

google+